jueves, 18 de febrero de 2010

Vaso

Hoy quiero hablarte de este vaso
o de las fondas que hay en los pueblos,
las parrillas donde abrevan los camioneros recios,
los restoranes de hospitales.

No de Baco.
No de las uvas y la zorra.

Este vaso está lleno de otras cosas.
A veces se llena de soda
y otras
de alegría
o de vacío,
de caras que no están y faltan.

Pero el vaso
está.

Y pocas cosas están aquí
y se quedan realmente.
Los camioneros llenan la panza
y saltan al asiento a comerse también
la ruta.
Los enfermos se mueren o se van,
dados de alta,
y chau familia ansiosa-trasnochada que come un sándwich de pebete
en la espera,
chau visitas.
Llegan las tres y los morochos se vuelven a la obra,
a sopapear la mezcla bajo el sol,
que negrea aún más que el jefe.
Fijate:
ahí quedan los vasos.

El vaso del que te hablo es ése, éste:
pequeño, de metal o espeso vidrio,
manchado por el uso o el mal bachero,
este vaso que ahora está vacío,
que se me ocurrió llenar de vino esta tarde

y que manchó con roja ausencia
los manteles.

18 Feb 09

miércoles, 17 de febrero de 2010

Compañeros de lectura

Es lindo cuando te prestan un libro. Lo es también sacar un libro de una biblioteca y saber que otras manos lo han tocado, leído, que otros han generado ideas a partir de su lectura. Esa cosa comunitaria, compartida pero a la vez individual, esa cosa de la masa, del pueblo que lee el mismo libro. Varias caras con ideas diferentes detrás de cada página, junto a mí a cada palabra. Me gusta mucho esa comunidad anónima, esos anónimos compañeros de lectura. Voces que acompañan, pero que no logro escuchar con claridad.

Convengamos: la lectura es una actividad de solitarios. No es más como esa actividad de los monjes de la Edad Media, que leían en voz alta y miniaban. Eso no existe más. Hoy la lectura es individual y solitaria, callada, íntima. Y hay quien dice que sólo los solitarios gustamos de la lectura. Es posible.

Será por eso que, en medio de tanta soledad, esa idea de la comunidad anónima me gusta tanto. Me arranca un poco de la lectura solitaria. Y toda compañía es buena.

Esta vez mi compañero no fue tan anónimo. Mirá, si no, este simpático ortóptero, que quiso compartir conmigo algunas páginas de La transformación de la guerra, de Martin van Creveld, uno de los libros que estuve analizando estos días.

Así da gusto leer.



miércoles, 10 de febrero de 2010

Metallica y Hoffmann, una pareja ¿imposible?

Los motivos folclóricos están arraigados en la cultura, tanto es así que se repiten y se vuelven más fuertes de generación en generación. ¡Y su estudio es tan interesante!

Voy ahora a la pregunta del título de esta entrada. ¿Son Metallica y el autor alemán Hoffmann una pareja imposible? Mi respuesta categórica es no.

Ambos abordan desde su arte el motivo folclórico del hombre de arena, este personaje que hace dormir a los niños tirándoles arena a los ojos. El cuento de Hoffmann se llama precisamente "El hombre de arena". La canción de Metallica se llama en inglés "Enter Sandman", es decir, "Entra, hombre de arena".

Relacionar la canción de este grupo musical y el cuento del escritor alemán es una manera efectiva de abordar un tema folclórico en una clase de Literatura y captar a la vez la atención de los adolescentes. Siga estos pasos, señor o señora docente:
  1. Reproduzca en clase la canción "Enter Sandman" de Metallica.
  2. Facilite una traducción a sus alumnos o (mejor) una transcripción de la canción en versión bilingüe.
  3. Proponga la lectura del cuento "El hombre de arena", de Hoffmann.
  4. Analice el motivo folclórico.
La letra de "Enter Sandman" en inglés.
La letra de "Enter Sandman" en español.
El texto completo de "El hombre de arena", de E. T. A. Hoffmann en español.

Romeo, un hurón malhumorado


Hoy estuve en el Solar de la Abadía, un paseo de compras de la ciudad de Buenos Aires. Tenía ganas de ir a curiosear a una librería, ver qué novedades hay, qué autores suenan estos días. Estaba Yenny y entré.

Últimamente me pasa que, como no hay sección de poesía con cartel y todo en las librerías grandes (como Yenny, El Ateneo, Ghandi), termino distrayéndome con los libros infantiles. Son todo un mundo. Y me gusta mucho ese mundo. Las ilustraciones son cada vez más osadas y mejores.

Esta vez el libro que llamó mi atención se llama Romeo nunca está contento, de Hioroko Ohmori, perteneciente a Pípala, la colección infantil de Adriana Hidalgo Editora. El hurón enojado de la tapa me recordó a alguien con quien tuve algún cruce de palabras estos días y sólo eso bastó para interesarme. Pero, para mi sorpresa, no quedó en eso. Estuve un rato en la librería y lo devoré. No podía parar de leerlo.

El texto es sencillo y distendido, lleno de humor. Plantea un diálogo permanente entre el narrador y el lector, y entre los personajes. Hioroko, la autora del texto, es quien realizó las ilustraciones y debo decir que su trabajo es magnífico. El libro une de manera armoniosa los textos y las ilustraciones y, juntos, crean sentido. No podría concebirse un elemento sin el otro, algo raro de encontrar en los libros de este tipo, una virtud sólo comprensible cuando uno se entera de que la autora y la ilustradora son la misma persona.

La identidad es uno de los temas que toca el libro: Romeo, a pesar de lo que impongan la moda y los terceros, compra la remera rayada que le gusta; la dulce Rosa lo acepta tal como es.

Sí, me gusta Romeo, parece un buen tipo este hurón.


La Eneida en latín

Encontré este sitio que publica la versión completa de la Eneida en latín. Interesante.

martes, 2 de febrero de 2010

Te recomiendo: El espejo africano, de Liliana Bodoc


Ayer me compré El espejo africano, de Liliana Bodoc, un libro que realmente recomiendo por su dulzura y su calidad literaria. Me emocionó hondamente.

Es una novela que tiene un objeto como protagonista, un pequeño espejo enmarcado en ébano que cabe en la palma de la mano. Es interesante por los temas que plantea (la libertad, la identidad), por su estructura, ya que el discurso no es cronológico y tiene avances y retrocesos, y por los recursos literarios que emplea, de un lirismo muy notorio.

Tan atrapante resultó su lectura que ni subrayé frases ni llegué a tomar el lápiz siquiera. Leí de un tirón. Marqué mentalmente una cita, que no puedo copiar porque no tengo los permisos (todavía) para hacerlo en este diario. Pero sí puedo reproducir la idea: los objetos guardan la historia de sus dueños, son como un antiguo mapa, que tanto arqueólogos como poetas saben leer.

Hay algo de búsqueda en la poesía. Una búsqueda de lo hondo de las cosas, de lo íntimo, de lo que no se ve pero está, del ser verdadero de las cosas. Me gustó mucho eso de los poetas como arqueólogos.

Lectura recomendada entonces. A ver si te emociona hasta las lágrimas como a mí.

Advertencia: Esta entrada ha sido escrita para promover la lectura crítica y placentera y para compartir mis propias impresiones del libro con otros lectores. No ofrezco aquí ningún resumen del libro, ni lo ofreceré jamás. Tampoco está disponible una versión digital del libro porque de ninguna manera voy a promover el facilismo en el estudio ni la transgresión de los derechos de autor. Por todas estas razones, los comentarios con pedidos de resumen o de resolución de un trabajo práctico NO serán publicados.