miércoles, 22 de diciembre de 2010

Lo que queda

A mi abuela Lía.

Los árboles se abanicaban lentamente
en el aire fogoso de fin de año.
La ventanilla abierta del bondi
y yo, sin despeinarme.

Las casas.
Un ficus enorme.
Una señora.
Un perro de paseo.
Todo va quedando atrás.

Cosa del destino o del chofer,
me da lo mismo,
paramos a esperar luz verde
en Congreso y Galván.

En el centro de la ventanilla,
con toda la fuerza de un tsunami
apareció la casa de mi abuela.

El batón y sus anteojos verdes.
Su hermana Fina con el tecito almibarado.
El jazmín chiquito y las flores naranjas
de meloso dulzor.
El patio largo, el perro Calito.
El baño afuera.
La tele donde siempre había telenovelas.
El sillón en el que jugaba con mis primas.
Ah, y mi abuela, mi abuela.

Cómo no atragantarse con el pasado
cuando lo que queda
de la casa,
de mi abuela,
de su hermana
no entra en el marco de una ventanilla
y no pueden verlo ya otras personas
en el hueco derruido
de un terreno en construcción.

4 comentarios:

  1. Tremendo y lleno de nostalgia. Muy bueno.

    Felicidades. Que tengas un hermoso 2011.
    Un abrazo.

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  2. ¡Gracias, Máximo!

    Lo mismo para vos y que tu 2011 esté lleno de sueños realizados.

    Saludos y chinchines.

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  3. Me gustó mucho. Un beso, y feliz 2011.

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  4. Gracias, Vebu. ¡Felices fiestas para vos también!

    Saludos.

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