jueves, 18 de noviembre de 2010

El sillón

A Gaby, a Guille, a Valen.
A su sillón.
















Sé que fue árbol, copo de algodón
fue elemento escondido en una piedra.

Un hombre de pocas palabras
acostumbrado a la lenta caída en espiral
del aserrín
lo transformó.

Entonces fue un trozo digno de madera,
un paño fino con sus hilos
con setenta y cuatro clavos escondidos.

El sillón
entró en la familia como un viento
por la puerta de los abuelos y se quedó.

Sé que fue árbol, copo de algodón
fue elemento escondido en una piedra.
Fue sillón.

Hoy desde el amplio salón, mira la puerta,
como viejo o como niño ilusionado,
esperando que volvamos a encontrarnos
junto a él
en familia.

18/11/2010



4 comentarios:

  1. Haces que cualquier cosa se vuelva mágica, me gusta mucho esta poesía, que hace brotar el alma a un objeto cotidiano, cosas que muchas veces pasan inadvertidas, pero que suelen ser una parte íntima de nuestras vidas.

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