viernes, 5 de noviembre de 2010

Catulo: 69

No te asombre, Rufo, que ninguna mujer quiera tomarte sobre sus delicados muslos, ni aunque la tientes con el don de un vestido de rara tela o la delicia de una gema brillante.

Te perjudica una mala fama, según la cual un feroz macho cabrío habita el cuenco de tus sobacos.

Todas le temen, y no es extraño, pues es un animal muy malo y ninguna muchacha se acostará con él.

Por esto, o suprime esa cruel peste de olfato o deja de asombrarte de que huyan de ti.

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