miércoles, 6 de octubre de 2010

La mirada de Amelie Poulain

Tengo un canario en el balcón que me dice secretos
a las diez y media de la mañana.
Y hay en mi biblioteca, justo un estante debajo de una planta,
un libro familiar con recetas dulces, suculentas,
que despiertan el ánimo.
Alguna vez vi una película francesa llena de color
y quise la mirada de Amelie Poulain,
ese gusto por las cosas pequeñas.
Tengo un vecino que tose dos veces por día
en su ventana oscura al hueco de edificio.
Dos pisos más abajo mi vecina rubia cuida a sus perritos
y está triste porque uno de ellos está enfermo.
El portero está parado en la vereda justo en este momento
con su uniforme tostado mientras pasan los autos con ansiedad.
Afuera sopla el viento y tiemblan las copas, la savia, los pájaros.
La cortina de boil se mueve y me toca mientras escribo.
Miro para afuera.
La vie, plaisir.

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