lunes, 20 de septiembre de 2010

El nadador

Llega a la pileta con el silencio campero
de los hombres que han nacido cerca de la tierra
y con mirada horizontal busca territorio.

Los pies anchos pisan ahora la baldosa líquida.
En el borde, los dedos se pliegan como resortes.
Pies aéreos hacen sombra en diagonal.

El agua grita un poco, le inunda los oídos.
Él ha entrado.

La superficie húmeda aguanta, no respira.
El hombre ya se mueve lentamente en ella.
Ya nadie para al nadador.

20/09/10

2 comentarios:

  1. Me encanta lo limpio de tus versos contando como ahora una pequeña historia.
    Un placer leerte.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar