miércoles, 14 de abril de 2010

Bennett y un poema seguidor como perro de sulky

Hay cosas que te cambian la vida, cosas pequeñas como el sabor de la comida que te hace una persona amada o tener una canción preferida. Te modifican para siempre. Y, una vez conocidas y hechas propias, ya nada vuelve a ser como antes. No se puede concebir la vida sin ellas.

Una de esas cosas que me cambió la vida fue escuchar cantar a Tony Bennett. Nunca antes había escuchado jazz y, de hecho, estaba llena de los prejuicios ante los que muchos solemos rendirnos. Esa música no me va a gustar. Y me enamoré de su voz. En esa época, eran los noventa creo, escuchaba a Tony Bennett mientras leía novelas e imaginaba mi futuro como cuentista y me preguntaba cómo sería físicamente el hombre dueño de esa voz. Pensaba, tal vez influenciada por los cantantes de jazz que conocía en ese momento o, más bien, por el estereotipo, la idea de cantante de jazz que tenía en la cabeza, que era negro. No puedo explicar mi sorpresa cuando lo vi en una película y era un blanco canoso. ¡Así que ése era Tony Bennett!

Una de mis canciones preferidas de él es Autumn leaves, cuya letra copio aquí. Cortita, pero tan intensa.

Autumn leaves
The falling leaves
drift by my window.
The autumn leaves
of red and gold.

I see your lips,
the summer kisses,
the sunburned hands
I used to hold.

Since you went away
the days grow long
and soon I'll hear
old winter's song.

But I miss you most of all,
my darling,
when autumn leaves
start to fall.

Y aquí, una traducción de esta casa:

Hojas de otoño

Las hojas que caen
se amontonan en mi ventana.
Las hojas de otoño
rojas y doradas.

Veo tus labios,
los besos de verano,
las manos bronceadas
que ayer sostuve.

Desde que te fuiste,
los días pasan lentos
y pronto escucharé
una canción de invierno.

Pero te extraño más que a nada,
mi querida,
cuando las hojas de otoño
empiezan a caer.


Creo que es una de las letras más bonitas que leí acerca del otoño. Habla del otoño, de la melancolía y del amor, sin caer en lugares comunes, algo bastante difícil. Y usa ese "my darling", lleno de una ternura inmensa. Es un poema muy sencillo. La clave del amor está en "I miss you" y "my darling"; el resto se resignifica en la estrofa final. Y debo corregirme: la composición del poema no es sencilla, es más bien austera.
 
Lo que más me gusta de este texto es que, en él, las cosas, los objetos, hablan de los sentimientos. No hay un yo lírico que dice todo lo que le pasa, apenas hay un "te extraño" y un "mi querida", sin el dramatismo de los poetas románticos. Hay un tono algo seco, austero, que calla más de lo que dice, y ese tono es lo que más me gusta. Hace que el poema diga mucho más con ese tono que con el dramatismo habitual.
 
Estos días, que estuve trabajando tanto, necesité acompañarme de música y reproduje unas cuantas veces esta canción, que me sigue y reaparece cuando menos me lo espero. Hoy se me ocurrió buscar la letra y no lo podía creer: resulta que el texto original, en francés, es de Prévert.
 
¡Claro! ¿Quién más, si no, podría escribir sobre los sentimientos con ese tono adusto, a través de los objetos? Conocer el origen de esta letra me llenó de alegría hoy. No he descubierto la pólvora, pero encontré la razón de por qué me gusta tanto, pero tanto, esta letra. La respuesta había sido siempre "Prévert".

2 comentarios:

  1. Quiero darle un diez por haber incluido la traducción al español de esa canción.
    Resulta frustrante estar leyendo algo en español, de cualquier autor, y encontrarse de repente un texto en otro idioma sin que lo acompañe la traducción oportuna. ¡Pensará el autor que todos debemos conocer los idiomas que él sabe...!
    Sin duda usted cuida a sus lectores. Un 10.

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  2. Gracias, Sentir la poesía. Me alegra que la traducción le sea útil.

    Saludos.

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