martes, 13 de abril de 2010

Reflexión: de poetas y generales

Tener algo para decir y también las posibilidades de expresarlo libremente (me refiero a la libertad que da el dominio de la lengua) es algo tan glorioso como el segundo que precede al orgasmo o a un triunfo marcial. El poeta siente el placer físico de la palabra que vendrá así como el general se deleita con la cercanía de la victoria.

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