jueves, 18 de febrero de 2010

Vaso

Hoy quiero hablarte de este vaso
o de las fondas que hay en los pueblos,
las parrillas donde abrevan los camioneros recios,
los restoranes de hospitales.

No de Baco.
No de las uvas y la zorra.

Este vaso está lleno de otras cosas.
A veces se llena de soda
y otras
de alegría
o de vacío,
de caras que no están y faltan.

Pero el vaso
está.

Y pocas cosas están aquí
y se quedan realmente.
Los camioneros llenan la panza
y saltan al asiento a comerse también
la ruta.
Los enfermos se mueren o se van,
dados de alta,
y chau familia ansiosa-trasnochada que come un sándwich de pebete
en la espera,
chau visitas.
Llegan las tres y los morochos se vuelven a la obra,
a sopapear la mezcla bajo el sol,
que negrea aún más que el jefe.
Fijate:
ahí quedan los vasos.

El vaso del que te hablo es ése, éste:
pequeño, de metal o espeso vidrio,
manchado por el uso o el mal bachero,
este vaso que ahora está vacío,
que se me ocurrió llenar de vino esta tarde

y que manchó con roja ausencia
los manteles.

18 Feb 09

4 comentarios:

  1. Verónica,
    este poema, como algún otro que ya leí tuyo, me parece excelente.
    Tiene un tono muy personal.
    Es un placer leerlo!

    un beso,
    Paula

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  2. ¡Muchas gracias, Paula! Un honor.

    Besos.

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  3. Genial!! armonioso, crudo, solido, poblado de imagenes. Te felicito.

    Martin G.

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  4. Gracias, Martín. Bienvenido a mi diario.

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