jueves, 7 de enero de 2010

Un verso de Borges sobre el final de año que me parte la cabeza

Es interesante cuando topás con un poema medio de casualidad, sin esperarlo, y ese poema tiene un mensaje, te dice algo sobre algo que estás viviendo. Me pasó hace poco con el poema Final de año de Jorge Luis Borges.

Estaba buscando poemas con rima para enseñarle versificación a un alumno de primer año (doy clases particulares de Lengua y Literatura) y lo encontré, a 6 de enero y a poco de fin de año.

Y me leí a mí misma en una duda anotada al margen del libro (soy de las que escriben los libros porque lo sagrado está en las palabras, no en su edición): "¿Por qué un 'tres por un dos'? ¿No debería ser al revés?". En fin, una duda existencial y el autor no está para contestarla.

Si vos, que me leés, tenés idea de por qué Borges escribió "un tres por un dos" y no "un dos por un tres", dejame un comentario, por favor.

Final de año
Ni el pormenor simbólico
de reemplazar un tres por un dos
ni esa metáfora baldía
que convoca un lapso que muere y otro que surge
ni el cumplimiento de un proceso astronómico
aturden y socavan
la altiplanicie de esta noche
y nos obligan a esperar
las doce irreparables campanadas.
La causa verdadera
es la sospecha general y borrosa
del enigma del Tiempo;
es el asombro ante el milagro
de que a despecho de infinitos azares,
de que a despecho de que somos
las gotas del río de Heráclito,
perdure algo en nosotros:
inmóvil.

3 comentarios:

  1. En Otras inquisiciones (1952), Borges discute los razonamientos del ingeniero aeronáutico John William Dunne sobre el sujeto y el tiempo. El tiempo consiste para Dunne en un regressus, idea que podría subyacer en el reemplazo del «tres por un dos» de Fervor de Buenos Aires (1923).
    Según Borges, Dunne «postula que ya existe el porvenir, con sus vicisitudes y pormenores. Hacia el porvenir preexistente (o desde el porvenir preexistente [...]) fluye el río absoluto del tiempo cósmico, o los ríos mortales de nuestras vidas. Esa traslación, ese fluir, exige como todos los movimientos un tiempo determinado; tendremos pues, un tiempo segundo para que se traslade el primero; un tercero para que se traslade el segundo, y así hasta lo infinito...»

    Ps: A poco de salir de Buenos Aires hacia el mar, gracias por tus palabras acerca de La Eneida y el «cuadrito laqueado».

    ResponderEliminar
  2. ¡Interesante, Gustavo! Esto podría explicar este verso que me ha hecho pensar tanto estos días. Gracias por comentarlo.

    Saludos y buen tiempo en el mar.

    ResponderEliminar
  3. Bueno, he pensado mucho en lo que puede significar ese "reemplazar un tres por un dos" y lo que se espera es que sea al contrario, como dice Verónica. Creo que podría ser interpretado, dentro del ámbito del eterno retorno y del movimiento de Heráclito, como una especie de cuenta regresiva. Por ejemplo, "faltavam tres años, dias, minutos" pero a hora faltan "dos", después faltará apenas uno. Recordemos que está en el final del año y la cuenta, antes de las "doce badaladas" es regresiva ("que convoca un lapso que muere y otro que surge"). Esa podría ser una explicación. (Gonzalo Armijos)

    ResponderEliminar