miércoles, 27 de mayo de 2009

De la hipocresía del tuteo en la poesía rioplatense

Desde hace un tiempo largo, tengo una regla de oro en mis poemas: respetar el voseo. Me parece hipócrita vosear en la oralidad y escribir de tú. Realmente no lo tolero, claro que esto es válido sólo en escritores de dialecto rioplatense.

Lo admito: yo también pequé alguna vez, ya que en otras épocas usé el tuteo en mi escritura, vaya uno a saber por qué. Pero tengo mis teorías.

¿Qué lleva a un escritor a escribir en un dialecto que no le es propio? Porque no veo escritores argentinos o uruguayos que escriban "aparcar el carro" en lugar "estacionar el auto" -sería ridículo- y, sin embargo, hay muchos que escriben de tú.

Decidí hacer un rastreo en algunos libros de poesía de autores de dialecto rioplatense para estudiar un poco la situación. Esto es lo que encontré.

En poetas jóvenes contemporáneos, encuentro mayormente casos de voseo:
Marina Mariasch
"Si tenés miedo, vení a mi cama"
Natalia Fortuny
"quien te hace piecito / es la persona / que sube con vos al árbol" (poema "la casita del árbol")
Leonor Silvestri
"llena los espacios que quedaron / después de vos" (poema "Anita")
Martín Rodríguez
"Sardá:/que no te cierren nunca" (poema "Sardá")
Eugenia Coiro
"Escupís piedras azules"
Gabriela Franco
"dale, trincheta / pinchá que esto pudre"
Gustavo Tisocco
"Hermano, si vuelves torturado y perdedor" (poema "Hermano")

Pero si voy más atrás, encuentro un poco de todo.

Alfonsina Storni
"Escrútame los ojos, sorpréndeme la boca" (poema "Capricho")
Alejandra Pizarnik
"por qué te busco, noche, / por qué duermo con tus muertos"
Fermín Estrella Gutiérrez
"Allí naciste tú, / abuela que ahora vives / en el jardín del cielo"
Oliverio Girondo
"Pero qué quieres, campo / no soy caballo"
Diana Bellessi
"Qué mirás le digo / a la aparición esta" (poema "Argentina 2003")
Mario Benedetti
"Dime / con quién / andas" (poema "Compañías"); "ya mi rostro de vos / cierra los ojos" (poema "Rostro de vos"); "Tengo la convicción de que no existes" (poema "Sirena"); "vos gozando tal vez y yo doliéndome" (poema "Mengana si te vas")
Olga Villar de Filgueira (mi querida Olguita)
"busca el canto de los pájaros / que saltan de rama en rama"
María Paula Mones Ruiz
"No notas mi silencio cuando callo, / sigues creyendo que canto" (poema "No notas, no canto")


Y debo decir que esta oscilación que descubrí en Benedetti me llamó mucho la atención. Yo estaba segura de que él sólo voseaba y resulta que ahí están sus versos de tú.

Para explicar este fenómeno tengo dos teorías:
  1. Influencia de lecturas, medios de comunicación, doblajes de películas. Las lecturas de poetas de otros dialectos, las películas dobladas al español neutro, el fácil acceso a medios de comunicación de otros países hace que el dialecto se incorpore y se "pegue" de manera solapada, inadvertida. No hay tanta culpa en este caso, pero creo que un poeta debería tener un manejo totalmente consciente del lenguaje, por lo que esto no debería ocurrir.
  2. Falsa creencia de que la poesía se escribe de tú. Qué decir de esto. Bueno, en mis talleres literarios me he cruzado con alumnos que llegaron a decirme que "suena mejor escribir de tú". Yo creo que es porque los escritores que recién se inician admiran a sus poetas preferidos, seguramente la mayoría de otros dialectos, y aspiran a tener la misma capacidad lingüística, el mismo dominio de la lengua. Entonces copian sus recursos, entre ellos el tuteo. Esto es imperdonable. Dante no ideó un círculo de los hipócritas tuteadores en su Infierno, pero seguro estuvo cerca.
Creo que, cuando pequé, lo hice por estas dos razones. Pero no me quedé en esa etapa. No hay que quedarse en esa etapa; hay que evolucionar en el uso de la lengua. Es comprensible en principiantes, pero ninguna persona que escriba querrá quedarse en el principio del camino. Si abrimos camino, es para caminar, así que caminemos.

Admito también que siento un poco de afecto por mis poemas viejos de tú y me daría cosa modificarlos. Hoy desempolvé uno viejo, que escribí pensando en hacerlo canción. Un tanto meloso, pero es parte de mi camino, así que lo comparto.

Si te vas, amor
Si te vas, amor, no te despidas
que no quiero quedarme en el andén.
Si te vas amor, no me lo digas
que para mí existe sólo un tren.

Qué será de mí si me dejas
cuánto quedará de ti en mi despertar
ya no habrá silencios compartidos
me sentiré extranjera en mi ciudad.

Si te vas, amor, no me lo expliques
porque duele mucho más si hay una razón.
Si te vas, amor, llévame contigo
porque el mundo se me acaba sin tu amor.

Qué será de mí si te marchas
qué quedará de mí si te vas
qué será de mí sin ti,
qué será de ti sin mí...

(1999)

sábado, 23 de mayo de 2009

Afectos y rosas

Estos días estuve pensando mucho en mis afectos, estuve muy sensible. Y, en medio, se nos va la abuela Amelia.

Pero, en momentos de sensibilidad afectiva, siempre hay alguien que te regala una flor y te hace sonreír. Sea lo que sea esa flor. Esta vez, la flor me la regaló Lucía, que me recitó el poema que hoy comparto con ustedes y me hizo llorar de emoción.

Los afectos (de Horacio Ferrer)

A susana rinaldi



Hacen rabiar al pensamiento
Y hacen pensar a la emoción,
Y se han guardado el gran secreto
De hacerte bueno hasta el dolor.

Ellos no mueren si uno muere
Y dejan siempre el alma en flor,
Son los afectos, los afectos,
Esto que yo siento por vos.

Los afectos,
Uno es porque los otros lo han querido,
Porque ha sido confortado y entendido,
Esperado y despedido con amor.

Los afectos,
Quiero hablarte el bello idioma de mi abrazo,
Este idioma simple, eterno, delicado,
Nuestro abrazo empapado en corazón.

Son de pimpollo insobornable
Y en el silencio están mejor,
Te hacen un nudo en la garganta
Socios del llanto y del perdón.

Qué bien se sienten en los gestos
Y son el júbilo de dios,
Son los afectos, los afectos,
Esto que yo siento por vos.

martes, 19 de mayo de 2009

Escribí prontito, María Amelia


Hace tiempo (desde el 11 de marzo) que la abuela María Amelia, de A mis 95 años, que ya a esta altura tiene 97, no publica nada y sus lectores estamos preocupados. Una de sus lectoras se ha enterado de que está internada en el hospital. El miedo y la ansiedad se han instalado. La gente no para de dejarle mensajes de amor en su último posteo.

Es que lo que ha hecho María Amelia es un canto a la vida. Su nieto le regaló una computadora y ella se creó una bitácora. Y desde allí empezó a hablar de sus cosas, de sus recuerdos, dio consejos, transmitió valentía, ganas de vivir, amor. Los lectores la aman. ¡Pero qué digo! LA AMAN, así, con mayúscula. Es tu abuela y toda la sabiduría de todos los abuelos del mundo en tu compu, usando tus mismos medios.

Hace tanto que la incluí en mi listita de bitácoras (abajo a la derecha) que ni me acuerdo cuándo fue. Pero aquí la tengo a María Amelia con su blog y cada tanto entro a leerla. Sólo que ahora la extraño y la extrañamos todos sus lectores.

Un par de días atrás, leía en Los divagues del Santi que "Uno está en este asunto de los blogs como en una isla tirando mensajes flotantes a las otras islas". Y es así, somos islas, pero Internet nos une de alguna manera. Estamos solos, pero nos acompañamos. Y cuando uno de nosotros falta, cuando uno de nosotros se ausenta, se nota.

¡Fuerza, querida María Amelia! Repóngase prontito.

lunes, 18 de mayo de 2009

Se nos fue don Mario

Hoy me enteré: ayer murió Mario Benedetti. Qué día triste.

Uno de los primeros poetas a los que me acerqué en la adolescencia fue Mario Benedetti. Crecí leyéndolo. Me gustaba su simpleza, su austeridad en la palabra y, a la vez, sus calambures. Mi primer libro fue Corazón coraza y otros poemas. No recuerdo si fue un regalo o me lo compré solita, pero llegó a mi biblioteca para cambiarme la vida. Aprendí de él que se puede escribir del amor sin palabras altisonantes, que se puede ser muy simple y muy profundo, que los poetas del pueblo perduran.

De pronto, todos lo leían. Lo memorizaban. Lo recitaban. Lo regalaban en cartas de amor. Su poesía llegaba, simple, a manos de gente que no lee poesía. Por eso, siempre lo relacioné con Becquer. Sus poemas están en tarjetas que la gente se regala para cumpleaños, aniversarios y fiestas. Sus versos, en señaladores. Si salgo a la calle y pregunto a la gente a quién lee, las respuestas serán los apellidos de los grandes, que el pueblo conoce: Borges, Cortázar, Benedetti. Los lea la gente o no, ahí están sus nombres. Los conocen. Saben que son escritores. Sólo que a Mario lo leían y lo leen de verdad.

Poeta del pueblo. Poeta de la gente.

El último libro de él fue un regalo (¡cómo amo que me regalen libros y cuánto miedo siente la gente que me rodea de regalármelos!). Una tarde Sergio se apareció con Viento del exilio y me sorprendió. No sólo me regaló un libro sino que uno de mis autores preferidos. ¡Qué mejor!

Toda mi vida se entremezcla con los poemas de Mario. Lo llamo así porque para mí es parte de la familia. Si estuvo ahí cuando intentaba memorizar sus versos, si estuvo ahí cuando de noche me dormía leyéndolo, si estuvo ahí cuando empecé a pensar en el país, en la patria, en lo que significa el exilio, si estuvo ahí cuando empecé a soñar con el amor, si estuvo ahí cuando empecé a pensar en la vejez.

Y hoy, la tele me viene con estas novedades. Qué día tan triste, por favor.



viernes, 8 de mayo de 2009

Se vienen las elecciones legislativas: ¡cuidado con los Ricardos!

Hoy amanecí pensando en qué candidato voy a votar para estas elecciones legislativas que se avecinan. Poder, justicia. Empieza la época de sacarse los ojos por tener poder. Época de tener en claro a Ricardo III; hay que estar alertas para no dejarnos engañar, para que no nos digan lo que queremos escuchar, sino las propuestas concretas que tienen nuestros futuros legisladores. Lógico: ¿quién mejor que Shakespeare reflejó estas lides por el poder.

Ricardo III es un personaje que admiro. Está construido con tanta perfección por Shakespeare que simplemente lo admiro. Hay algo de fascinación y horror mezclados en el personaje que lo vuelven, como a todos los malos malos, atractivo.

En 1998, escribí sobre este personaje un pequeño artículo que quiero publicar aquí. No se trata de un análisis de una obra del género lírico, pero al menos es un texto que usa el metro y el verso, así que por lo menos hay puntos en común (sólo eso).

Este artículo es inédito; bueno, lo era hasta recién.


La seducción de Ricardo, apuntes sobre Ricardo III, de William Shakespeare

¿Por qué Ricardo III es como es? ¿Por qué un hombre vil y monstruoso como él nos parece atractivo?

Por un lado, Ricardo es la representación de los mandamientos infernales: mata, miente, envidia, destruye a todos. Y sin embargo, Ricardo posee eso que tanto nos asombra: su don de palabras. Es capaz de poéticas mentiras y engaños retóricos. Cuando habla, nos convence de que es otra persona, de que no es tan malo, de que incluso es capaz de amar.

Su poder de convicción reside en su don de palabra. Es un hombre que conoce a sus víctimas, sabe sus puntos débiles, sabe qué necesitan escuchar para rendirse a sus pies. Sabe manejarlas psicológicamente para lograr su objetivos.

Con sus engaños, teje una red de intrigas que son la base de su poder. Así van cayendo:
  • Clarence, que cree que lo va a ayudar
  • Lady Anne, que se enamora de él
  • Isabel
  • Buckingham
La estructura de sus discursos es la siguiente:
  • alaba a su interlocutor aunque éste lo insulte
  • le miente y finge inocencia
  • lo interpela de manera brusca, utiliza la sorpresa
Con la sorpresa, logra descolocar a su interlocutor, que ya no puede discutirle o ya no sabe cómo contestarle y Ricardo aprovecha esta confusión y lo convence.

Sus víctimas (excepto Buckingham) quedan atontadas, como encantadas por él. Todos confían ciegamente en Ricardo y les cuesta, luego, convencerse de lo contrario. Por ejemplo, cuando Clarence se entera de quién le envía los asesinos.

Sus soliloquios nos dan la clave de su pensamiento. Como público, sabemos que engaña a todos cuando dialoga, sólo cuando queda solo nos hace partícipes de lo que realmente trama. De manera generosa, nos anticipa siempre qué va a hacer, luego lo hace y lo vemos actuar y después, cuando vuelve a quedar solo, comenta lo que acaba de hacer.

Ricardo III es un hombre temerario. En ningún momento, se nos presenta cobarde o temeroso. Sólo al final, cuando alcanza su pathos trágico, su soliloquio en la noche antes de morir nos conmueve porque vemos que el hombre fuerte y sin temores se ha vuelto débil y está casi arrepentido.

El gran monstruo ha caído, sufre, es atormentado por sus crímenes. Sólo la noche de los espectros toma conciencia de sus crímenes, de su maldad. Y tiene miedo. Sabe que ha quedado solo, que de todos los que lo rodeaban no le ha quedado ni el amor ni el respeto de nadie. Queda solo ante el miedo y la muerte. No sólo está solo, ha sabido ganarse el odio de cuantos lo respetaban.

Al final, se cumple la profecía. Ricardo desespera y muere, y a su muerte su gran poder ya de nada le sirve porque ese poder estaba basado en mentiras. Sus palabras no estaban sostenidas por verdades. Cuando ya están muertos los que él engañó y cuando ya están advertidos los vivos, ya nada puede hacer.

jueves, 7 de mayo de 2009

Anonimato, lazarillos y chiquilines de Bachín



Ayer leía un artículo muy interesante en la bitácora de Paulmx que me dejó una idea rondando: el anonimato. Si bien éste no era el tema central del artículo, me resultó tan interesante este pequeño párrafo, casi oculto al final, que quiero hacer aquí un comentario.

Pablo, el autor de la bitácora, dice:
Por eso pienso que es necesario volver a un estadio anterior del Arte. Desaparecer la firma. Como en la Edad Media en la que el trovador o el juglar eran anónimos. El anonimato no suprime la individualidad humana, sino que la expande.


Pues bien, siempre me han obsesionado las fechas exactas, los autores, la historicidad. Me he obsesionado por la precisión. Esto me llevó a, por ejemplo, escribir fecha y hora (con segundos incluidos) cuando termino de escribir un poema. Debo decir que, con algo de constancia, he dejado de escribir la hora, pero la fecha sigue. Se trata de una cuestión de orden, de registrar los hechos para evitar que se diluyan en el tiempo. Es que tengo miedo al olvido, que se come todo.

Por eso, cuando empecé a estudiar Literatura, me resultaron imposibles el Poema de Mio Cid y Lazarillo de Tormes. ¿Cómo que son anónimos? ¿Acaso fueron de generación espontánea? No, claro que no. Detrás de ellos, había autores de carne y hueso. ¿Cómo que no se sabe quién los escribió (y esto lo digo muy a pesar de lo que diga Colin Smith)?

Ayer, cuando leí esta opinión de Pablo sobre el anonimato, sentí que se trataba de una idea revolucionaria, al menos para mí. Curiosamente, ayer a la noche fui al cine a ver Duplicidad y uno de los personajes comenta que, para él, la evolución humana se ha detenido y que ahora la evolución es corporativa, comunitaria. Vaya, entonces es cuestión de expandir el conocimiento, no intentar apropiarse de él y evolucionar como comunidad, como Humanidad.

Todos estos pensamientos sobre el anonimato me hicieron regresar al lazarillo de Tormes y reconciliarme un tanto con su autor anónimo. Y de tanto lazarillo, tanto lazarillo en mi cabeza, recordé la letra de un vals de Horacio Ferrer que, inevitablemente, me hace recordar al pequeño español. Infancia castigada, lamentablemente, hay en todos lados.

Chiquilín de bachín
(Vals)
1968

Por las noches, cara sucia
de angelito con bluyín,
vende rosas por las mesas
del boliche de Bachín.
Si la luna brilla
sobre la parrilla,
come luna y pan de hollín.

Cada día en su tristeza
que no quiere amanecer,
lo madruga un seis de enero
con la estrella del revés,
y tres reyes gatos
roban sus zapatos
uno izquierdo y el otro ¡también!

Chiquilín,
dame un ramo de voz,
así salgo a vender
mis vergüenzas en flor.
Baleame con tres rosas
que duelan a cuenta
del hambre que no te entendí,
Chiquilín.

Cuando el sol pone a los pibes
delantales de aprender,
él aprende cuánto cero
le quedaba por saber.
Y a su madre mira,
yira que te yira,
yira que te yira,
pero no la quiere ver.

Cada aurora, en la basura,
con un pan y un tallarín,
se fabrica un barrilete
para irse ¡y sigue aquí!

Es un hombre extraño,
niño de mil años,
que por dentro le enreda el piolín.

Chiquilín,
dame un ramo de voz,
así salgo a vender
mis vergüenzas en flor.
Baleame con tres rosas
que duelan a cuenta
del hambre que no te entendí,
Chiquilín.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Dante en papel y lápiz

Hace mucho que no dibujo, pero es algo como andar en bicicleta. Está en vos y no se va. Me pasa lo mismo con la flauta. Es todo un tema esto de la flauta dulce. Me encanta tocar. La música siempre fue un juego para mí. Siempre de oído, como si fuera una adivinanza con sonidos; es que casi no leo música: soy muy mala y tardo mil años (falta de constancia, supongo). Y como siempre que toqué me tiraron con la frase "Dejá esa flautita", entonces hace mucho que no toco. Pero cuando estoy sola, cada tanto despunto el vicio. Bueno, siento lo mismo por el dibujo. Muy cada tanto despunto el vicio.

Tengo una carpeta, no es que valga tanto. De hecho, hace un año aproximadamente eran dos las carpetas y tiré dibujos hasta reducirlos a la mitad. Antes no entendía a los que tiraban sus obras, sus creaciones, pero ahora sí. Es como con la escritura: hay que podar para quedarse con lo mejor, con el corazón. Y hay que tener mucho valor para podar, aunque no lo parezca.

El caso es que hoy me levanté con la cabeza puesta en Dante y recordé unos dibujos que hice en 1999, cuando me sentía inspirada por mis clases de Literatura Italiana I, dictadas por el genial profesor Daniel Capano.

(Nota: si hay algún interesado por allí en leer la Divina Commedia, les recomiendo el Ciclo Lectura Dantis en Lengua Española que el profesor Capano dicta este año en la Asociación Dante Alighieri. Consulten aquí el cronograma).

Aquí están, entonces, mis dibujitos.


Dante y Beatriz


El infierno dantesco


Dante y Virgilio

lunes, 4 de mayo de 2009

Cómo matar dos pájaros de un tiro en los pasillos de la Feria del Libro




Matar dos pájaros de un tiro es una frase que no me gusta por violenta, pero que hoy resume muy bien lo que quiero decir.

(Escribo y de fondo, desde el balcón, canta Baldomero, el canario pichón que me regalaron mis padres y Sergio hace poco. Para que te haga compañía en esta nueva etapa. Claro que lleva el nombre de un poeta, como no podía ser de otro modo. Mi Baldomero canta con los poetas).

En este apunte, te contaba el año pasado que quería leer poesía mapuche. Y por aquí, te decía que había pasado otro año sin Feria del libro. Bueno, este año me di los dos gustos. Ayer domingo me di una recorrida por la feria y, ya que estaba..., me compré la antología de la poesía mapuche contemporánea Kallfv mapu. Tierra azul, de Ediciones Continente.

Me gustó lo que leí hasta ahora. Interesante el prólogo de Bayer, que abre las puertas del libro con respeto, con admiración, pero me causó cierto rechazo la introducción de Barron. ¿A qué viene esa agresión gratuita a la gente de Letras y a los críticos? No me lo esperaba y me disgustó bastante. Cuando la gente se ataja tanto, hay algo de culpa, debo decir.

Tiene razón Bayer. Dan ganas de escuchar el mapuche, escuchar su melodía, sus timbres, su canto. Dan ganas de conocer la lengua, de aprenderla, sólo por leer estos poemas.

Se trata, por lo que leí hasta ahora, de una mirada sobre la naturaleza y el hombre inserto en ella. Algo que me gusta mucho, debo decir. Comulgo con esto. La poesía de la naturaleza es lo que más me atrae. Y parece mentira, llego a ella de las maneras menos premeditadas. Hoy este libro me dice cosas que son verdades.

Acabo de descubrir unos cuantos poetas, entre ellos el que más me marcó con sus versos hasta ahora es Leonel Lienlaf. Fíjense qué verso éste: "comencé a sentirme árbol". Una maravilla.

Pero hay más y no quiero ser injusta. Hasta ahora estoy anotando impresiones, ideas, pensamientos. Ya habrá tiempo más adelante para una anotación más meditada.

Ahora, a leer el azul.