martes, 24 de noviembre de 2009

El jardincito

Al Watson

El llanto en la puerta del primer día, pura trompa y lagrimitas. La bolsita de cuadraditos blancos y marrones y, adentro, las galletitas Manón y algún juguete. La escalera larga, larga y verde como una oruga, hasta la salita (dos pies por escalón). Los dedos manchados de crayón y el papel en blanco que invitaba a mis deditos, a mis rayas, a mis rulos y a los señores de palito y sombrero y a las señoras de vestido con botones grandes al frente. Y después las canciones, todas con rima, y hacer palmas y reír. Y el patio de baldozas naranjas con ese palo alto de metal en el medio. En fila y todos ordenados (sin sacarnos los mocos), el cielo blanco y celeste en la punta de ese palo. Los nenes y las nenas, cortes taza y colitas. La hora de la leche y de la siesta hasta que a guardar a guardar... nos abría los ojitos y era hora de montar la oruga verde hasta la puerta, hasta la alta mano de mamá que me esperaba.

Escrito en 2004.

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