viernes, 21 de agosto de 2009

Poemas perdidos y reencontrados

Resulta que yo tenía una PC viejita. Cuando me compré la que estoy usando ahora, desmantelé la anterior y conservé únicamente el disco duro. Ahí tenía de todo: poemas, cuentos, mis primeros garabatos en esta cuestión de la escritura.

Desde que me compré esta compu, ya pasaron dos años y el disco estuvo durmiendo la mona en un estante de mi ropero. Hace poco tuve que acudir a un técnico por un inconveniente que tuve con la PC y, aprovechando la oportunidad, le di el disco duro para que me pasara la información. Y voilá: recuperé todos mis escritos.

Ahora viene la pesada tarea de leer, releer, clasificar, ordenar y guardar debidamente todo lo que tengo.

Lo bueno es que estoy en esta etapa de enamoramiento de mi propia escritura, cosa que me pasa cada vez que releo, hasta con cierta extrañeza, cosas viejas. Y encontré poemas que me gustaron mucho. Bueno, tal vez los esté promocionando más de la cuenta. Ya mismo vienen a mi mente recuerdos de una clase de literatura en la que la profesora explicaba que, por lo general, los poemas que más aman los autores no son precisamente los mejor escritos.

En fin, todo esto para contarles que me encantó reencontrarme con este poema brevísimo.



Faro
ojo de las sombras
que circunda la tierra

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