miércoles, 6 de mayo de 2009

Dante en papel y lápiz

Hace mucho que no dibujo, pero es algo como andar en bicicleta. Está en vos y no se va. Me pasa lo mismo con la flauta. Es todo un tema esto de la flauta dulce. Me encanta tocar. La música siempre fue un juego para mí. Siempre de oído, como si fuera una adivinanza con sonidos; es que casi no leo música: soy muy mala y tardo mil años (falta de constancia, supongo). Y como siempre que toqué me tiraron con la frase "Dejá esa flautita", entonces hace mucho que no toco. Pero cuando estoy sola, cada tanto despunto el vicio. Bueno, siento lo mismo por el dibujo. Muy cada tanto despunto el vicio.

Tengo una carpeta, no es que valga tanto. De hecho, hace un año aproximadamente eran dos las carpetas y tiré dibujos hasta reducirlos a la mitad. Antes no entendía a los que tiraban sus obras, sus creaciones, pero ahora sí. Es como con la escritura: hay que podar para quedarse con lo mejor, con el corazón. Y hay que tener mucho valor para podar, aunque no lo parezca.

El caso es que hoy me levanté con la cabeza puesta en Dante y recordé unos dibujos que hice en 1999, cuando me sentía inspirada por mis clases de Literatura Italiana I, dictadas por el genial profesor Daniel Capano.

(Nota: si hay algún interesado por allí en leer la Divina Commedia, les recomiendo el Ciclo Lectura Dantis en Lengua Española que el profesor Capano dicta este año en la Asociación Dante Alighieri. Consulten aquí el cronograma).

Aquí están, entonces, mis dibujitos.


Dante y Beatriz


El infierno dantesco


Dante y Virgilio

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