sábado, 21 de febrero de 2009

Hueso


El tema es que son curiosas.
Quieren sacar el hueso para afuera.
Quieren verlo para ver cómo es.
Y tienen tanta hambre, pobrecitas,
que también van a querer morderlo
comérselo entero
roerlo
si lo ven.
Por eso se miran la piel con ansiedad,
faltan cuatro kilos para que el hueso
se abra paso,
cuatro kilos para ver y devorar.
Van a quedar como aguas vivas,
deshuesadas,
hechas nada,
pobrecitas,
reducidas a su hambre.

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