martes, 29 de abril de 2008

Kolya: una película llena de ternura

Hoy es el día del animal. Tenía la idea súper original de publicar alguno de mis poemas sobre animales, pero desistí.

Varios días sin escribir poesía.

Nervios por el concurso, y pocas esperanzas. Si me quieren azuzar un poco, no hay problema.

Ganas de ver Kolya, la película más tierna que haya visto alguna vez sobre la paternidad masculina. Se la recomiendo. Trabaja Sean Connery. Es una película que habla desde el amor.

Me pregunto cuántos años debe de tener ya el niñito de la película...

martes, 22 de abril de 2008

La fascinación por el rumano

Unos días atrás, llegué a una bitácora muy interesante de poesía: Zodia busuiocului. La única dificultad es que es de una poeta rumana que, claro está, escribe principalmente en rumano (incluye también algunas traducciones en inglés de sus poemas).

Me sorprendió entender entre líneas algunas frases del rumano. Algo de mis latines, mi español y mi italiano me sirvió para ir armando una idea de lo que decían los artículos de la bitácora. Es que el rumano es una lengua romance. Y, bueno, empezó la fascinación.

Ahora estoy haciéndome un rato por día para aprender rumano. Internet es una fuente inagotable de conocimientos y, como una gran profesora y bibliotecaria, me fue proveyendo de material para leer, aprender y practicar. Me estoy armando una carpetita donde anoto cosas: gramática, vocabulario, verbos. Simplemente, el rumano me encanta.

Hasta tuve la suerte de encontrar un sitio donde están transcriptos varios poemas de autores rumanos que, en algunos casos, incluyen un archivo mp3 con la voz del autor. Si quieren curiosear, la página es ésta. Viene de perillas para practicar la pronunciación.

A tono con mis más recientes estudios lingüísticos, hoy les traigo un conocido poema de Pablo Neruda traducido al rumano, como para entrar en calor. La traducción no es mía, la encontré acá.

Pot sa scriu versurile cele mai triste acum
Pot sa scriu versurile cele mai triste acum.
Sa scriu de pilda :”noaptea-i instelata
Si tremura sub gheata, in departare, astrii
Vantul noptii se roteste prin ceruri si canta”.
Pot sa scriu versurile cele mai triste in noaptea asta.
Da, am iubit-o si, uneori, si ea m-a iubit.
In nopti precum aceasta, am avut-o in bratele mele
Si, sub cerul fara margini, am sarutat-o de atatea ori.
Ea m-a iubit si, uneori si eu am iubit-o ;
Cum sa nu fi iubit nemiscarea marilor sai ochi.
S-ascult imensa noapte, mai imensa fara ea.
Si versul cade-n sufet ca roua peste iarba.
Ce importanta are ca dragostea mea n-o mai poate pastra ?
Noaptea e plina de stele si eu sunt fara ea.
Aceasta-i tot. In departare cineva canta. In departare.
Cu aceasta pierdere sufletul meu nu se poate impaca.
Ca si cand ar dori s-o apropie, ochii mei o cauta.
Inima mea o cauta, si ea nu e cu mine.
Aceasta noapte leagana aceiasi arbori,
Numai noi, cei de atunci, nu mai suntem aceiasi.
N-o mai iubesc, e adevarat,
Dar cat am iubit-o !...

Puedo escribir los versos más tristes esta noche
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."
El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como esta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche esta estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los ultimos versos que yo le escribo.

lunes, 21 de abril de 2008

El general Quiroga va en coche al muere

Un poema que se presta para trabajar adjetivación en talleres literarios es "El general Quiroga va en coche al muere", de Jorge Luis Borges. El texto, cuidado en extremo y con palabras precisas como un bisturí, me gusta especialmente por su ritmo y por la elección de adjetivos.

Son muchos los docentes de redacción y de literatura que martillan con aquella frase famosa de Vicente Huidobro ("El adjetivo, cuando no da vida, mata"). En pocas palabras, está bien visto reducir los adjetivos al máximo. Desadjetivar, en una palabra.

Ésta es una cuestión sobre la que tuve que reflexionar profundamente a raíz de mi propia escritura. Como la mayoría de los escritores, hice mis primeros pinitos en la escritura con una alarmante plaga de adjetivos. No daban vida. Y me daba cuenta de que algo ocurría por allí, algo sonaba mal. Hasta que me crucé por primera vez con la frase de Huidobro y me dediqué a podar.

Las podas no son malas. Por lo general, dan mayor vigor a lo que escribimos. Sacamos los yuyos y nos quedamos con lo que vale. Soy partidaria de las podas, las practico y, si me lo permiten, las recomiendo.

Sin embargo, la lectura de los grandes escritores me llevó a una segunda instancia en cuanto a la adjetivación. El adjetivo tiene un valor incalculable en la lengua. Suma y mucho. Y creo que ya va siendo hora de jerarquizarlo, de darle el sitio que se merece en la escritura.

Está muy de moda el verbo "demonizar". Pues bien, no demonicemos al adjetivo. No forma parte de las fuerzas del mal. Tiene una función bien clara en el sistema de la lengua y considero que la mejor manera de defenderlo y de jerarquizarlo es justamente dominar su uso.

Como decía al comienzo de este artículo, este poema de Borges es un excelente ejemplo del buen aprovechamiento del adjetivo. ¿Por qué? Noten que, contra todo lo que podría esperarse de un buen texto, hay un sustantivo ("galerón") que está modificado por tres adjetivos. Un sustantivo, tres adjetivos: parece ir en contra de todo lo que nos recomiendan los docentes de redacción, ¿no? Este uso demuestra claramente que un buen uso del adjetivo no reside tanto en la cantidad de veces que lo utilizamos, sino en la propiedad con que lo elegimos.

Bueno, los dejo con “El general Quiroga va en coche al muere”. A modo de introducción, les comento que Borges toma para su poema el momento en que matan, en su galerón, al caudillo Facundo Quiroga en Barranca Yaco. Pero pueden no saber nada de historia que el efecto es el mismo.

El general Quiroga va en coche al muere
El madrejon desnudo ya sin una sed de agua
y una luna perdida en el frio del alba
y el campo muerto de hambre, pobre como una araña.

El coche se hamacaba rezongando la altura;
un galeron enfatico, enorme, funerario.
Cuatro tapaos con pinta de muerte en la negrura
tironeaban seis miedos y un valor desvelado.

Junto a los postillones jineteaba un moreno.
Ir en coche a la muerte ¡qué cosa más oronda!
El general Quiroga quiso entrar en la sombra
llevando seis o siete degollados de escolta.

Esa cordobesada bochinchera y ladina
(meditaba Quiroga) ¿que ha de poder con mi alma?
Aquí estoy afianzado y metido en la vida
como la estaca pampa bien metida en la pampa.

Yo, que he sobrevivido a millares de tardes
y cuyo nombre pone retemblor en las lanzas,
no he de soltar la vida por estos pedregales.
¿Muere acaso el pampero, se mueren las espadas?

Pero al brillar el día sobre Barranca Yaco
hierros que no perdonan arreciaron sobre él;
la muerte, que es de todos, arreó con el riojano
y una de punialadas lo mentó a Juan Manuel.

Ya muerto, ya de pie, ya inmortal, ya fantasma,
se presentó al infierno que Dios le había marcado,
y a sus órdenes iban, rotas y desangradas,
las ánimas en pena de hombres y de caballos.

jueves, 17 de abril de 2008

Campo en llamas




Gargantas llenas de humo.
Pastizales incendiados, como los bolsillos.
Sol violento detrás de las partículas.

Mientras tanto,
la manada sale a trabajar, tosiendo un poco,
sin ver, sin pensar,
como si tal cosa.

Abril: estoy en Mis poetas contemporáneos

Gustavo Tisocco me publicó en su sitio. Leeme desde aquí.

martes, 15 de abril de 2008

La bella Akiko y el cine japonés independiente



El domingo me di tres gustos. Fui al cine con Sergio, conocí el cine teatro 25 de mayo y me vi una película japonesa del 10.° Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente, más conocido como BAFICI.

La película que vimos, Perfect Education 6: red murder es para recomendar.

Un joven endeudado se anima, pero con muchas dudas, a un asesinato por encargo. Mata, pero algo en los planes sale mal y tiene que huir de la policía, en medio de la nieve. Finalmente, llega a una cabaña en las montañas, donde se refugia. Allí encuentra encerrada a Akiko, el personaje central de esta película, una jovencita bellísima y extremadamente tímida.

La película se centra en este encuentro y en la relación entre ambos personajes, en la manera simple y hasta ingenua que tienen para comunicarse y expresar sus sentimientos. Recordemos que la jovencita está encerrada en la cabaña y que él acaba de matar a un hombre. Una joven inocente y un asesino bajo el mismo techo.

El director es Koji Wakamatsu. La peli es de 2004.

Algunas notas sueltas
  • El ritmo de la historia es pausado. El director juega con algunas escenas similares, que casi son calcadas. Éstas ayudan a la historia ya que profundizan la sensación de encierro de ambos personajes.
  • La música, excelente.
  • Tiene escenas de desnudez femenina. Y el significado del cuerpo desnudo de Akiko va cambiando. Es ingenuidad, vulnerabilidad y seducción, todo en uno.
  • El joven endeudado y asesino no es el personaje central de la película, como podría creerse.
  • El joven es un asesino, pero tiene moral todavía. Si no, sería imposible la relación con Akiko. Esto me hace pensar que cada acto humano, cada acción, es individual y no se nos debería juzgar por cada una sino por el conjunto. Nadie es bueno por haber hecho una cosa bien; nadie es malo por haber hecho una cosa mal. Claro que esto va en contra de todo lo que pensé siempre, pero esta película realmente me obligó a replantearme mis viejas ideas. Somos, en conclusión, un complejo conjunto de acciones buenas y malas.
  • La actriz que interpreta a Akiko es bellísima.

viernes, 11 de abril de 2008

La lluvia

Es inevitable. Me puse ojotas para venir a trabajar y afuera se está armando el ventarrón. Se viene la lluvia, sí, sí. Es una regla fija: me pongo ojotas y traigo una bolsa de papel (para el táper o para los libros que chango de acá para allá) y llueve. Bueno, hoy lo de la bolsa no se cumplió; es de plástico.

Tengo muchos poemas sobre la lluvia. Es un poco fácil escribir sobre la lluvia, pienso. Sobre los fenómenos meteorológicos en general. Y es muy atractivo. Son cosas que están allí, que no pasan inadvertidas. Uno no puede salir un día de lluvia y no sentir nada.

La observación de la naturaleza debería ser, en mi opinión, una de las principales características de un poeta. Curiosidad y observación. Sin esto, sería imposible escribir algo decente. Un poeta tiene que tener los pies en la tierra, pero no para ser sensato, sino para no olvidarse de dónde vino y adónde volverá.

Hace años, conversaba con una compañera de la facultad, Guadalupe Pérez, una mujer de campo de un carácter firme y sensible a la vez a quien me encantaría volver a cruzar en la vida, y decíamos que en el campo uno está cerca de la naturaleza y lo que ve son obras de Dios. Entonces es más sencillo tener una vida espiritual. Pero en la ciudad uno se pierde en las obras del hombre: autos, edificios altísimos, aviones.

En lo personal, siento una profunda afinidad por los poetas de la naturaleza. Recuerdo ahora algunos poemas como "El grillo", de Conrado Nalé Roxlo, y "Oda al elefante", de Pablo Neruda. Poemas cuya lectura sentó ciertas bases para mi escritura.

Mm, ya huelo la lluvia. Te dejo leyéndola.


Te voy a esperar.
Para cuando vengas, habré atardecido un tanto
y mis árboles estarán en flor,
corola abierta,
quizá breve olor a lluvia me teñirá los párpados.
Pero las sombras se irán
cuando vengas.

jueves, 10 de abril de 2008

Me aburro: ¡socorro!

  • Estos últimos días el dolor en la espalda se profundizó. Mis nervios y mi cansancio se están haciendo nudo en mi omóplato derecho y cada vez duelen más. En fin, esto y encima el manual técnico que me toca escribir en el trabajo... Me invade el aburrimiento.
  • Estoy leyendo el 4 de Harry Potter. Me gusta, pero voy por la página 243 y la historia no termina de arrancar. ¿Hay forma de darle cuerda a un libro?
  • Quiero irme a mi casa ya.
  • Quiero escribirle algo a mi mejor amiga y me salió un poema que no me convence. ¿Por qué, por qué?
  • Me aburre ir al comedor del trabajo y escuchar conversaciones de trabajo. Es mi tiempo de descanso, ¡maldición!
  • Me encantaría ir a mi trabajo y volver de él en colectivo por caminos siempre desconocidos. Por ejemplo, no saber dónde bajarme y estar sentadita, algo nerviosa, mirando bien para ver dónde es la parada. Ver las cosas por primera vez.
  • Me aburro como si estuviera comiendo un caramelo Media Hora.
  • ¿Existirán poemas sobre el aburrimiento? ¿Contra el aburrimiento?
  • La placa de sonido la PC de mi trabajo tiene un problema y todo se escucha rapidito, como si fueran ardillas. Ni mascotas ni PC normales. En fin, pero a veces me divertiría más escuchar música a velocidades normales. A veces, la normalidad viene bien y relaja.
  • Me aburro y extraño a mi amiga y compañera de trabajo, Paula, con quien en momentos así nos poníamos a jugar un tutti-fruti. Nada quitaba la modorra como eso. Paula, te extraño.

miércoles, 9 de abril de 2008

Insomnio

Dicen que las casualidades no existen. Pues bien, en mi mesa de luz, estos últimos días tuve dos libros: Hijos de la ira, de Dámaso Alonso, y 374, de Eugenia Coiro. Algo tienen en común, es verdad. Ambos denuncian algo adentro, algo que no queremos ver y que se está pudriendo. Claro que noté un poco más de optimismo en el de Coiro. Evidentemente, aunque somos de la misma generación con Eugenia y cargamos a cuestas una guerra, la de Malvinas, no tiene la misma carga que la guerra civil que vivió Alonso. Esa guerra que le provocó un desconsuelo profundo, un desencanto total. El hombre, para él, era un ser sin Dios, puesto en el mundo a esperar su propia muerte, y debía convivir con el sinsentido. En Coiro, eso no está. Era de esperar, son tiempos, contextos diferentes. Y sin embargo, les veo cuestiones en común. Más adelante escribiré una reseña sobre 374. Se la debo.

Hoy quiero detener mi lectura (y la de ustedes, si me lo permiten) en este poema que abre Hijos de la ira. A ver qué tiene para decirnos.

Insomnio
Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día,
las tristes azucenas letales de tus noches?

Dámaso Alonso, Hijos de la ira, Barcelona, Editorial Labor, 37-38.

martes, 8 de abril de 2008

Caricatura




Hace poco, en la Argentina, se armó jaleo porque uno de nuestros caricaturistas más grandes, Hermenegildo Sabat, publicó una ilustración de la señora presidenta con la boca tachada. Ella se mostró muy disgustada, e hizo público su desacuerdo y, por supuesto, quedó abierto el debate.

De todos modos, no quería hablar de esto en particular, sino simplemente de las caricaturas. ¿Qué es exactamente una caricatura?

Bueno, el DRAE dice esto:

  1. f. Dibujo satírico en que se deforman las facciones y el aspecto de alguien.
  2. f. Obra de arte que ridiculiza o toma en broma el modelo que tiene por objeto.
Así, pues, la caricatura busca la risa por medio de la sátira y el ridículo. Pero también deforma, agranda, achica, para poder lograrlo. Hay una torsión de la realidad, necesaria para llegar a la risa.

Bueno, justamente por esa torsión, por ese lente amplificador propio de este estilo de dibujos, no es fácil verse a uno mismo en una caricatura. Quiero decir que los defectos, las cosas más destacadas del cuerpo quedan en primer plano. No hay defensa posible. La persona está ahí, con todo lo lindo y todo lo feo, pero especialmente con lo feo, ya que por lo general son esos aspectos más notorios los que nos molestan. Por eso, no hay caricaturas inocentes.

Hace poco más de un año, Roberto Risorti, un ilustrador y dibujante compañero de trabajo me hizo esta caricatura. Me gustó, me sentía identificada completamente, y a la vez me hacía sentir muy vulnerable. Las caricaturas generan eso, creo. Algo así como un intenso deseo de reír y de taparse al mismo tiempo...

Hoy, por una de esas casualidades/causalidades, me topé con la ilustración de Roberto. Me reí de mí misma. Soy así, tal cual. Y se me ocurrió pensar que a las caricaturas, como a los poemas recién escritos, hay que dejarlos reposar para poder apreciarlos mejor. Ese tomar distancia de los que saben apreciar un cuadro. La distancia es necesaria.

Yo la tomé y me gustó más aún la caricatura. Espero que le pase lo mismo a nuestra señora presidenta.

lunes, 7 de abril de 2008

Mariposa

Hace poquito entró una mariposa en el balcón de casa. Estábamos con Sergio colgando la ropa y entró. ¡Una mariposa, una mariposa! Le saqué varias fotos, pero, de todas, la primera es la que más me gusta porque quedó un efecto extraño: como la mariposa se posó en el vidrio del cerramiento del balcón, se ve su reflejo en el cielo.







Esto me recordó un poema breve que escribí hace unos años y que podés encontrar en la antología Poetas tras el arca.

Sombra de mariposa
  
blanca pared de cal al sol
sombra de mariposa en la resolana
  
sombra mirame
herman

martes, 1 de abril de 2008

Dunken: Lo peor ya pasó

Se viene la etapa final. Ayer mandé mi librillo de poemas a la Editorial Dunken para que lo evalúe el jurado. Listo el pollo, se terminó el trabajo enloquecido, la búsqueda de título, el pedido desesperado de ayuda a mi más cercanos, la corrección de poemas. Ah, sí... Lo peor ya pasó. Ahora resta sentarme a esperar y, bueh, voy a caer en una frase usadísima: que gane el mejor.

Los once finalistas provenimos de las antologías: Poesía insomne, Vuelo íntimo (donde está mi poema "Manzana") y Fuego de palabras.