martes, 25 de marzo de 2008

Yo no nací sino para quereros

Ah, Garcilaso, tus sonetos...

Soneto V

Escrito’stá en mi alma vuestro gesto
y cuanto yo escribir de vos deseo:
vos sola lo escribistes; yo lo leo
tan solo que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto,
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero;

cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.

III

antes de la torcedura
la gallina mira las manos
el delantal
el filo sobre la mesada
cierra los ojos
obediente
tuya
tuya hasta los huevos



De Letras de Oro 2007, Editorial Nuevo Ser, Buenos Aires, 2007.

Neruda: Profundísimo gato

Pablo Neruda escribió un magnífico libro en el que cantó odas a toda clase de cosas, las más inesperadas. En Navegaciones y regresos, Neruda canta a un elefante, a un gato y a las cosas rotas con la misma voz.

Por lo general, doy a mis alumnos de taller algunas de estas odas para mostrarles que lo bello de la poesía no es aquello sobre lo que se canta, sino la manera en que se canta sobre algo. Eso justamente es la poesía.

Comparto con ustedes una de las odas que más me gusta.

Oda al gato



Los animales fueron
imperfectos,
largos de cola, tristes
de cabeza.
Poco a poco se fueron
componiendo
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.
El gato,
sólo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nación completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.

El hombre quiere ser pescado y pájaro,
la serpiente quisiera tener alas,
el perro es un león desorientado,
el ingeniero quiere ser poeta,
la mosca estudia para golondrina,
el poeta trata de imitar la mosca,
pero el gato
quiere ser sólo gato
y todo gato es gato
desde bigote a cola,
desde presentimiento a rata viva,
desde la noche hasta sus ojos de oro.

No hay unidad
como él,
no tiene
la luna ni la flor
tal contextura:
es una sola cosa
como el sol o el topacio,
y la elástica línea de su contorno
firme y sutil es como
la línea de la proa de una nave.
Sus ojos amarillos
dejaron una sola
ranura
para echar las monedas de la noche.

Oh pequeño
emperador sin orbe,
conquistador sin patria,
mínimo tigre de salón, nupcial
sultán del cielo
de las tejas eróticas,
el viento del amor
en la intemperie
reclamas
cuando pasas
y posas
cuatro pies delicados
en el suelo
oliendo,
desconfiando
de todo lo terrestre,
porque todo
es inmundo
para el inmaculado pie del gato.

Oh fiera independiente
de la casa, arrogante
vestigio de la noche,
perezoso, gimnástico
y ajeno,
profundísimo gato,
policía secreta
de las habitaciones,
insignia
de un
desaparecido terciopelo,
seguramente no hay
enigma
en tu manera,
tal vez no eres misterio,
todo el mundo te sabe y perteneces
al habitante menos misterioso,
tal vez todos lo creen,
todos se creen dueños,
propietarios, tíos
de gatos, compañeros,
colegas,
discípulos o amigos
de su gato.

Yo no.
Yo no suscribo.
Yo no conozco al gato.
Todo lo sé, la vida y su archipiélago,
el mar y la ciudad incalculable,
la botánica,
el gineceo con sus extravíos,
el por y el menos de la matemática,
los embudos volcánicos del mundo,
la cáscara irreal del cocodrilo,
la bondad ignorada del bombero,
el atavismo azul del sacerdote,
pero no puedo descifrar un gato.
Mi razón resbaló en su indiferencia,
sus ojos tienen números de oro.

Pablo Neruda, Navegaciones y regresos, Buenos Aires, Ed. Losada, 1979, p. 58.

Nota: La gata atorrante de la foto se llama Muni y es la mascota de mis padres. Es un poco mía también...

Hombre

Te creés más que ese fósforo que se consume
y que se apaga
más que los platos que se quiebran un día
y se rompen otro
más que las paredes que se vuelven húmedas
y frágiles, como de vidrio.
Te creés más.

Creés que sos del aire, hecho de alma y cielos.
Creés que no hay fin, que la vida que tenés metida
en el cuerpo
no se acaba.

Pero el tiempo te arruga y te achaca y te duele
en la espalda.
El tiempo te hace ciego y pequeño y tembloroso.
El tiempo te va quemando como al fósforo
¡y qué rápido se consume tu madera!

(Del libro Desde la palabra, selección de Rosa María Sobrón, Editorial Dunken, 2005).

Dos poemas de María Paula Mones Ruiz

Los dos poemas que publico aquí son de ¡Piedra, papel o poema! (Buenos Aires, Editorial Dunken, 2004).

Neopoema
Puja, puja el neopoema.
Pronto nacerá.
De nube, sus pies se asoman
al vientre del sentir.
Puja verso a verso
rítmicos ayes y ya nace.
Ya su cuna de papel está aquí.
Ahora
sólo espero que me cante,
él…
a mí.

Mi nombre se mudó a tu voz
Desnudos mis pies,
en tu tierra.
Mi nombre en tu voz,
soldado de mi guerra.
Disparas,
me nombras
te abrazo
me convierto en flor.
Mi nombre se mudó a tu voz y tu voz
me riega…
y soy.

martes, 18 de marzo de 2008

Algunos poemas de Gustavo Tisocco

Nada
Nada más que mis ojos huecos
y un vendaval de voces que se burlan.

Nada más que el triste caballo de madera
con la pata rota,
las tazas descuartizadas sobre la mesa indemne
y el caracol sin su coraza gris.

Nada,
ni el instante preciso
ni los sobres con clementes mentiras
tampoco mi rabia ni tu desdén.

Nada más que soldaditos de plomo,
barco de papel que se hunde,
lobo hambriento, calesita inmóvil.

Nada más que mi despojo y mis ganas de ti
apuñalando grietas.

Nada.


Juguemos en el bosque
Juguemos en el bosque
si la bestia no está.

Si el lobo está
juguemos a la escondida.

Si te encuentran
jugarás a la mancha de sangre.

Aunque la sangre no veas
jugando al gallito ciego.

Si ríes, con la venda en tus ojos
irás a la ronda de San Miguel.

Allá en el cuartel olvidarás
direcciones, nombre de amigos
y perderás al ahorcado.

Una señorita de San Nicolás,
que sabe tejer, que sabe bordar
no quiere abrir la puerta para ir a jugar.
Inquieta espera que regreses,
pero en la rayuela llegaste al cielo.


Oruga
Me increpo en el piso,
me arrastro,
sé del frío,
del cemento,
la pradera.

Ignorado
bestial
insignificante
partícula ínfima
alimento de águilas.

Paciente
previsor
calmo
certero
vital.

Aguardo...
Me crecerán alas, lo sé.


Epitafio



No soy yo quien yace aquí
bajo un manto de pasto y amapolas.
Soy viento,
luz, incienso,
agua clara,
perla, zafiro,
leyenda.

No estoy aquí entre rezos
y lápidas.
Estoy en la fuente,
en los libros,
en las glicinas del jardín,
en las plazas,
en las risas, en la bruma.

Aquí se encuentra un simple cadáver:
huesos enterrados,
foto sin color,
inscripción de oro y plata
y un florero vacío.

No estoy aquí,
me fui a surcar el cielo.


La hiedra
Resurjo perenne desde todos los olvidos,
me nutro del néctar palpitante de labios hechizados,
y es cada brote un suspiro que derrocho,
una osadía cada gemir.

Desde mis abismos suavizo cada nota, cada estrofa,
no hay latidos equidistantes,
exhalo todos los venenos,
y macerado tu antídoto me embriaga.

Te abrazo hasta atraparte entre mis sudores,
te transformo en tritón de una errante nereida,
y sin prejuicios arranco tu último esplendor.

Soy la hiedra,
necesito el licor que me brindas,
quiero la ceremonia de un tango incrédulo,
dame tu sacrificio, tu ofrenda
y tendrás vida eterna entre mis destellos.

Gustavo Tisocco nació en Mocoretá, Corrientes, en 1969. Es médico pediatra neonatólogo.

Publicó su primer libro de poemas, Sutil, en 2001 y, en 2004, Entre soles y sombras. En 2005, presentó Huellas, un disco compacto que recopila 30 poemas de su obra anterior y del libro Paisaje de adentro, que fue presentado en 2006. Además, participó en varias antologías, internacionales y nacionales, algunas de las cuales son Palabras urgentes de la editorial Dunken (Buenos Aires, 2004) y Mujer, soledad y violencia (Cali, Colombia, 2005). El disco compacto Intersecciones es su publicación más reciente.

Dirige Mis poetas contemporáneos, sitio que difunde la obra de otros poetas.

¿Te gustó su poesía? Seguí leyéndola en:

Paisaje de adentro
Poemas de Gustavo Tisocco

Marzo: estoy en Mis poetas contemporáneos

Gustavo Tisocco me publicó en su sitio. Leeme desde aquí.

viernes, 7 de marzo de 2008

Hacia una definición de la poesía

Leyendo en zig-zag, única manera de leer en internet, me topé acá con esta definición de poesía.

"La poesía es un texto escrito en una forma particular donde las oraciones se dividen en varios renglones llamados versos. Los versos se agrupan en conjuntos espaciados entre sí llamados estrofas. Suele tener rima, que le da musicalidad. Cuando no hay rima entre los versos ni medida predeterminada se denominan versos libres"
El caso es que me quedé estupefacta. Es claro que este texto está orientado a niños, pero ¿es ésta la mejor manera de explicarle a un niño qué es la poesía? Persiste todavía el mito de que un poema necesariamente está compuesto de versos, cuando hay cientos de poemas en prosa. Decir que un texto es un poema no puede limitarse a su estructura. Supongamos, por ejemplo, que los versos de un poema llegaran todos al final del renglón. A simple vista, veríamos un texto en prosa. ¿Por eso debemos pensar que es narrativa, por ejemplo? Pongamos por caso este texto:

Lista de supermercado
Leche, 2 botellas
pimienta, no olvidarme
carne para hacer a la plancha
comida para Muni
manteca
un vino tinto, ¡de los buenos!
lechuga, pero no la criolla
miel y huevos para la torta
jabón de tocador
un paquete de estropajos


Voy a matar a
Juan Pablo Castel
Raskolnikov
Bill
Lord Voldemort
El Guasón

¿Son poemas? Bueno, según la definición de más arriba, sí. Ambos textos están escritos en varios renglones. Pero, vaya, bastante distan de ser poemas. Para saber si un texto es un poema, hay que leerlo. Simplemente eso, leerlo. Limitarnos a la estructura es peligroso.

Fíjense ustedes que lo esencial de la poesía se esquiva en esta definición. Aquí dice "escrito en una forma particular". ¿Qué es esa forma particular? Justamente eso, ¡eso!, es lo que convierte un texto en poema. Y es tan complicado definirlo...

En este momento, me dan ganas de abrir mi ejemplar de El arco y la lira, de Octavio Paz e ir a buscar a quien se arriesgó a esta definición. Tranquilos, tranquilos, no es para ajusticiarlo/a, sino simplemente para darle una pequeña orientación para acercarse con un poco más de respeto al gran interrogante de "qué es la poesía".

¡He dicho! :)

martes, 4 de marzo de 2008

Germinación del poroto




Preparo los platos, la cena, la ensalada.
¡Vaya! Un momento de piedad:
lo aparto.

No estoy en la escuela ya
pero ahora
el poroto está en agua
un experimento de balcón
probeta del poroto mi frasquito.
Viví, viví, viví
que yo te cuido.

Ya hay raíces
veo hojitas.
Busqué en internet:
dará flores muy bonitas
mi poroto.

Germinación, verde y vida.
Un frasquito es el mundo.

NOTA: Escrito el 13 Abr 07. Publicado en este diario el 12 Jun 07 por primera vez (entrada eliminada).

lunes, 3 de marzo de 2008

De ranitas, grillos, libros recibidos y Harry Potter: un poco de todo



Hoy no voy a publicar poemas. No es una huelga o algo por el estilo. Simplemente tengo otro tipo de novedades para compartir. Seguramente alguna les va a interesar.

Uno: de ranitas
El sábado vino a casa mi amiga Soledad. Bueno, es más que una amiga; más bien es una hermana para mí. Charlamos de todo, cocinamos una torta juntas (batimos a mano, así que tiene mérito) y nos volvimos a abrazar como si hiciera más de diez años que no nos vemos. Siempre nos decimos lo mismo: "te extraño", y cada vez es más cierto. Compartimos departamento hace unos años y la convivencia con ella fue dulce, llena de momentos que nos unieron y nos hicieron crecer.

En aquellas épocas, ella había heredado dos axolotes, uno gordo y uno flacucho. Hermosos animales...

Aquí hago un alto en el camino y sugiero que lean, si no conocen los axolotes, el cuento "Axolotl", de Cortázar. Imperdible.

Como les decía, los axolotes son animales hermosos (sólo unos pocos dicen que por su color traslúcido parecen "fetos"), grandes cazadores de peces oriundos de México. Tenerlos en cautiverio genera una mezcla de sentimientos: por un lado, la curiosidad científica que uno lleva dentro se alegra porque los puede observar; por otro lado, la humanidad se conduele y no entiende que no puedan gozar de su libertad. Pasa lo mismo con cualquier animal.

Soledad se los llevó pero le ganó la humanidad. Lo pensó y un buen día fue a los lagos de Palermo y los liberó.

No sé qué habrá pasado con ellos, pero es mejor morir en libertad que vivir en una pecera.

Y ahí viene el tema central de este punto: quedó libre la pecera grande y Sole me la regaló. ¡Y ahora mi ranita ganó centímetros cuadrados para nadar! Si la hubieran visto ayer, pataleando como loca de acá para allá. Si puedo, voy a filmarla y voy a subir el video a Youtube.

Dos: de grillos
El no-sé-si-es-un-grillo que vive en casa se ve que tiene hambre. Le está dando sin asco a mi lacito de amor. No me importa, es mi pequeña mascota y, como me dicen los que más me conocen, nunca tuve una mascota normal yo así que por qué él tendría que serlo.

Lo cierto es que el misterio ya se develó. Juanito, el ex no-sé-si-es-un-grillo, ha sido identificado ya por los expertos de Insectarium Virtual: es un saltamontes. ¡Mi pequeño saltamontes! Si quieren conocerlo cara a cara, pueden entrar acá.

Tres: de libros recibidos
Eugenia Coiro es una poeta argentina joven, de mi generación. Nos cruzamos en el ciberespacio medio de casualidad y hace poco tuve el gusto de recibir su libro de poemas 374.

Su estilo es interesantísimo y utiliza imágenes y metáforas de alto impacto, que todavía estoy rumiando. Muy pronto voy a escribir una reseña sobre el libro aquí, pero quiero profundizar en la lectura antes. Tengan paciencia, que falta poco para que escriba mis impresiones.

¡Gracias, Eugenia!

Cuatro: de Harry Potter
Siempre me mostré en contra de las tendencias masivas. Los programas de televisión, los libros, los artistas más vistos, más admirados... siempre me produjeron rechazo. Cuando Harry Potter se puso de moda, para mí fue sólo eso: una moda. Ahora que pasó el tiempo lo veo de otra manera.

Este personaje de J. K. Rowling permitió que toda una generación se acercara a los libros con gusto (los fanáticos no se quedaron con las películas). Descubrieron todo un universo mágico en los libros. Y eso es casi milagroso hoy en día. Por eso, los libros de Rowling son mágicos. Tantos padres machacaron por años con los libros y de golpe aparece este niño de anteojos con una cicatriz en la frente a sacudir su varita y hacer leer mágicamente a los chicos. ¡Fantástico!

Victoria, la hija mayor de Sergio, terminó de leer el último libro hace poco. Y Soledad, que vino a casa el sábado, también. Con torta y dulce de leche por medio, la conversación llegó a Harry Potter. Me encantó verlas charlar de libros con tanto gusto, "¿te gustó el final, te lo esperabas?", "está buenísimo", etc.

Conclusión esperable: estoy leyendo Harry Potter y la piedra filosofal. ¿Quieren saber más? Me está gustando...