miércoles, 26 de noviembre de 2008

Borges es muy difícil

Ayer volví después de mucho tiempo a tomar clases de inglés. Pues bien, conversaba con George, mi profesor, y llegamos al tema de la poesía y el arte. Me preguntó si había leído a Sábato y a Borges. Le dije que del primero sólo leí El túnel y que leí algunos textos de Borges. "Borges es muy difícil, muy cerrado", acotó George.

Y me dejó pensando. Claro que Borges es un autor difícil de abordar, pero no imposible. Es difícil porque la mayoría de sus textos son diálogos con otros textos, hacen referencia a otros textos (la llamada hipertextualidad) y, si uno no los ha leído antes, se pierde lo más jugoso de la cuestión.

Entonces le contesté a George: "Borges no es inabordable. Yo recomiendo comenzar por sus poemas".

Ahora reflexiono: los primeros autores que uno lee tienen un impacto muy fuerte en uno. Leí en cuarto grado el poema "Un patio", de Borges, y para mí fue vital. Pedroni también influyó mucho en mi amor por el género. La edad "impresionable" es fantástica para iniciar el camino de la poesía. Y con edad impresionable me refiero a esa edad en la que uno todavía no tiene prejuicios. Cuando leí a Borges tenía 11 años. No sabía quién era Borges, ni siquiera sabía que era difícil.

Entonces, una conclusión y un consejo. Hay que leer poesía sin pensar demasiado en el autor en una primera lectura, hay que sacarse de la cabeza todo prejuicio (este autor es difícil, esta autora es de izquierda, este autor es homosexual). Leer como si uno tuviera 10 años. Leer como si sólo existiera ese texto. Y, si vas a leer a Borges, ¿por qué no dejás los cuentos para más adelante y no empezás mejor con sus poemas?

Dale, para que vayas empezando, te dejo éste de don Borges. Nota al margen: es admirable el uso de los adjetivos. Fijate, si no, ese "lacia" del final.

Sala vacía
Los muebles de caoba perpetúan
entre la indecisión del brocado
su tertulia de siempre.
Los daguerrotipos
mienten su falsa cercanía
de tiempo detenido en un espejo
y ante nuestro examen se pierden
como fechas inútiles
de borrosos aniversarios.
Desde hace largo tiempo
sus angustiadas voces nos buscan
y ahora apenas están
en las mañanas iniciales de nuestra infancia.
La luz del día de hoy
exalta los cristales de la ventana
desde la calle de clamor y vértigo
y arrincona y apaga la voz lacia
de los antepasados.

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