lunes, 6 de octubre de 2008

Lo trillado me da asco 1






Hoy venía en el colectivo pensando en una película que vi ayer sobre la fotógrafa estadounidense Diane Arbus. En inglés, la película se llama "Fur. An imaginary portrait of Diane Arbus". El término "fur" significa "piel", "pelaje". Pero tradujeron el título como "Diane Arbus: retrato de una pasión". Nada que ver. Le quitaron importancia a la palabra central de la película: "fur".
 
Eso me llevó a pensar que, si los que traducen los títulos de las películas hubieran sido contemporáneos de Dante, el poeta les habría asegurado un rinconcito en algún círculo del infierno. Cualquier película se termina llamando no sé qué de pasión, no sé qué letal, tal cosa mortal... Ufa con los lugares comunes.
 
En la poesía, pasa lo mismo. Los novatos se pasean por los lugares comunes con una altanería que da asco. Hagan la prueba. Busquen algún portal de poesía en internet y elijan un poema al azar. Tienen bajas probabilidades de que escape a los lugares comunes. Lagrimosos y trillados, no veo escapatoria.
 
Puedo resultar cruel con lo que digo, pero hacer la prueba para comprobarlo es muy sencillo. Así como los des-tituladores de películas caen siempre en "mortal", "fatal", "de riesgo", "pasión", "obsesión", algunos poetas caen en palabras altisonantes como éstas:
 
- libertad
- amor
- labios
- cielo
- corazón
- suavidad
- belleza
- lágrimas
- besar
- acariciar
- espejos
- mutismo
- vacíos
- viento
- brisa
- huella
 
Y me quedo corta. La lista sigue.
 
Dicen que hay que ver el lado positivo de las cosas. Al menos, entre tanta palabra vacía, brillan con más luz los verdaderos poetas, como Eugenia Coiro, Gabriela Franco, Marina Mariasch, Natalia Fortuny, por mencionar a algunos.
 
Igual te confieso algo: a veces no sé de qué lado estoy yo. Es algo que me pesa. Pero por lo menos sé algo: de qué lado quiero estar.

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