miércoles, 10 de septiembre de 2008

Qué decir

La entrada de hoy en este diario es triste. Estoy en Mendoza; la familia de Sergio, que es la mía ahora, está de luto. Se nos fue Luli, la hija más pequeña de Ser.

Qué decir. Los lugares comunes vienen y se instalan en estos momentos. Por qué, por qué ahora, por qué, Dios.

Como la situación con la ex de Sergio es tirante, decidí no estar en los momentos más difíciles, para respetar el dolor. Para qué agregar más dolor al que ya carcome por dentro.

Todo es cuesta arriba. Estoy boyando por la ciudad de Mendoza, ciudad que ridículamente hoy me pareció muy bonita y limpia. Todo lo bueno parece ridículo y sin sentido en estos momentos. Lo bueno me genera culpa.

Ayer entré en una librería. Mi refugio de siempre. Y terminé comprando dos libros: uno de Natalia Fortuny y el otro de Gabriela Franco. Ya los terminé, si es que se puede terminar de leer un libro de poesía. Me gustaron. Ya les hablaré de ellos, pero no ahora.

Bueno, lectores míos, sigo camino. Debo hacerlo necesariamente.

Nos leemos-escribimos a la vuelta.

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