lunes, 4 de agosto de 2008

El tigre, la nieve y la poesía

El tigre y la nieve es una película que quiero ver muy pronto. Leí una reseña y me encantó. Roberto Benigni mezcla la alegría y la tristeza de un modo muy conmovedor.

Ayer encontré en Youtube este fragmento de la película, en el que Attilio, un profesor de literatura, enseña qué es la poesía. El vídeo está en italiano, pero no se preocupen, escribo más abajo mi intento de traducción al español.




Despacio, con calma... No se apresuren, no escriban en seguida poemas de amor, que son los más difíciles; esperen al menos, al menos, unos ochenta años. Escríbanlos sobre otro tema, qué sé yo, sobre el mar, el viento, un termosifón, un tranvía demorado... porque no existe una cosa más poética que otra. ¿Han comprendido? La poesía no está afuera, está adentro... ¿Qué es la poesía?; no me lo pregunten, mírenlo en el espejo, la poesía sos vos.

Y vístanlos bien a los poemas, busquen bien las palabras, ¡deben elegirlas! A veces, son necesarios ocho meses para encontrar una palabra. Elíjanlas; la belleza comienza cuando alguien ha comenzado a elegir. Desde Adán y Eva; lo sabía Eva que fue la primera en ponerse a elegir la hoja de nopal justa. “¿Cómo me queda ésta?, ¿cómo me queda ésta?, ¿cómo me queda ésta?”. Deshojó todos los nopales del paraíso terrestre.

Enamórense; si no se enamoran, todo está muerto, ¡muerto! Deben enamorarse y todo se torna vivo, todo se mueve. Dilapiden la alegría, derrochen la alegría y estén tristes y taciturnos con exuberancia. Sóplenle a la gente la felicidad en la cara. ¿Y cómo se hace...? Déjenme ver los apuntes que me he olvidado... Esto es lo que deben hacer... ¡es que no logré leerlos! Para transmitir la felicidad, hay que ser felices y para transmitir el dolor, hay que ser felices. ¡Sean felices! Deben padecer, estar mal, sufrir. No tengan miedo de sufrir; todo el mundo sufre.

Y si no tienen los medios, no se preocupen tanto. Para escribir poemas una sola cosa es necesaria: todo. ¿Han comprendido?

Y no busquen la novedad; la novedad es la cosa más vieja que existe. Y si el verso no les llega en esta posición, ni en esta otra, ni así, tírense al suelo. ¡Pónganse así! Exacto. Es así como se ve el cielo. Mirá qué belleza, ¿por qué no me puse así desde un principio? Los poetas no miran, ven.

Hagan que las palabras les obedezcan. Si la palabra “pared” no les hace caso, no la usen más... por ocho años, ¡así aprende! ¿Qué es esto? No lo sé. Ésta es la belleza, igual que esos versos que quiero que permanezcan escritos allí para siempre... ¡Fuerza!

Borren todo que debemos comenzar. La lección ha terminado. Chau, muchachos, nos vemos el miércoles o el jueves. Chau, hasta la vista.

No hay comentarios:

Publicar un comentario