sábado, 10 de mayo de 2008

Unu, doi, trei... largamos

Gracias. Quería que ésa fuera la primera palabra de hoy porque tuve unos días de capa caída, pero ustedes, mis amigos y mi familia se encargaron de decirme: "Mirá, se te cayó la capa, tomá" y me la levantaron del suelo (y con la capa me levantaron a mí).

Laura escribió un artículo hermoso en su blog, el poeta J. Antonio Azpeitia me mandó un pequeño correo electrónico con el estimulante título "carpe diem", Gustavo López también me dio ánimo, y Sergio, como siempre,me llenó de amor, que es el único remedio que hace olvidar todas las penas.

En fin, ¡me siento como si hubiera ganado el concurso! :)

Pero, para ponerlos al día, intentaré resumir en qué ando.

Mis clases de rumano van mejorando. Ya reconozco los verbos y algunos me los he aprendido. Con eso, ya puedo leer y entender muy por arriba los artículos del diario (que, por lo general, están en presente). Y ayer aprendí a contar; por eso el título de hoy: unu, doi, trei (uno, dos, tres, en rumano). Mi carpetita de apuntes se va abultando. El saber sí ocupa lugar.

Anoche terminé de leer el libro 6 de Harry Potter: Harry Potter y el misterio del príncipe. Muere Dumbledore al final, así que terminé llorando a mares, pero en silencio porque Sergio estaba durmiendo al lado y no lo quería despertar. ¡Cuánto lloré! Qué maravilloso es que un libro nos transmita tantas emociones. Es el milagro de la escritura.

De todos modos, siento debilidad por los malos. Estoy pensando en el profesor Snape. Me parece que detrás de tanto rencor hay un corazón que sufrió y algo de amor. No sé por qué me hace pensar en Anakin, el joven que después se transforma en Darth Vader en la película La guerra de las galaxias. Sólo que el profesor Snape no me parece tan malo malo como Darth Vader.

Recuerdo cuando leí Ricardo III, de Shakespeare. Un personaje oscuro, asesino, que me generaba admiración, que seducía. Al Pacino, en la película Buscando a Ricardo III capta de manera impecable la esencia del personaje.

Bueno, pero me estoy yendo por las ramas. Lo que quería decir es que me fascinan los malos. En este caso, me asombra el final del libro. El profesor Snape mató a Dumbledore, pero se me ocurre pensar que no es del todo malo, que hay razones para creer que a último momento puede volver al bando de los buenos. No sé por qué. Ojalá que sí. Lo descubriré en el último libro.

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