viernes, 23 de mayo de 2008

El día que se nos fue don Ata



Un 23 de mayo de 1992, murió nuestro poeta de la tierra, de la gente, Héctor Roberto Chavero, más conocido como don Atahualpa Yupanqui.

Lo recuerdo en los festivales de Cosquín. Qué expectativa había hasta que él salía al escenario con su guitarrita y se sentaba con calma a tocar letras profundas, sentidas, que cantaban (y siguen cantando) a nuestra tierra. Recuerdo sus manos en las cuerdas, siempre jóvenes.

Son innumerables las letras de Atahualpa. Recojo aquí dos de las que más me gustan.

El arriero

En las arenas bailan los remolinos
el sol juega en el brillo del pedregal
y prendido a la magia de los caminos
el arriero va... el arriero va...

Es bandera de niebla su poncho al viento
lo saludan las flautas del pajonal
y guapeando en las sendas por esos cerros
el arriero va... el arriero va...

Las penas y las vaquitas
se van por la misma senda
Las penas y las vaquitas
se van por la misma senda
Las penas son de nosotros
las vaquitas son ajenas

Un degüello de soles muestra la tarde
se han dormido las luces del pedregal
y animando a la tropa, dale que dale
el arriero va... el arriero va...

Amalaya la noche traiga recuerdos
que hagan menos pesada la soledad
Como sombra en la sombra por esos cerros
el arriero va... el arriero va...


Luna tucumana

Yo no le canto a la luna
porque alumbra y nada mas,
le canto porque ella sabe
de mi largo caminar.

Ay lunita tucumana
tamborcito calchaquí,
compañera de los gauchos
en las noches de Tafí.

Perdida en las cerrazones
quien sabe vidita
por donde andaré
mas, cuando salga la luna,
cantaré, cantaré.
A mi Tucumán querido
cantaré, cantaré, cantaré.

Con esperanza o con pena
en los campos de Acheral
yo he visto la luna llena
besando el cañaveral.
Si en algo nos parecemos
es en triste soledad
yo no le canto'i cantando
que es mi modo de alumbrar.

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