martes, 27 de mayo de 2008

Doctor Obrero y Míster Poeta

La poeta se despierta.
Odia el despertador pero qué va.
Al fin y al cabo, le queda otro día para viviescribir.
Hace 105 abdominales para contrarrestar sus 30 años,
se encrema las arrugas, desayuna, sale.
Viaja y absorbe las caras.
Quiere comerse a la gente,
desayunársela untada con queso,
masticar la vida que ve.
O escribirla, que es lo mismo.

Entonces llega a esa puerta gris,
cajaoficina,
ficha, cuelga su saco, sus inspiraciones
y se pone a trabajar.

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