martes, 25 de marzo de 2008

Hombre

Te creés más que ese fósforo que se consume
y que se apaga
más que los platos que se quiebran un día
y se rompen otro
más que las paredes que se vuelven húmedas
y frágiles, como de vidrio.
Te creés más.

Creés que sos del aire, hecho de alma y cielos.
Creés que no hay fin, que la vida que tenés metida
en el cuerpo
no se acaba.

Pero el tiempo te arruga y te achaca y te duele
en la espalda.
El tiempo te hace ciego y pequeño y tembloroso.
El tiempo te va quemando como al fósforo
¡y qué rápido se consume tu madera!

(Del libro Desde la palabra, selección de Rosa María Sobrón, Editorial Dunken, 2005).

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