martes, 29 de enero de 2008

Blog amigo: Laura la vida en letras

Laura Nardi es abogada, pero se lo puedo perdonar (conste que lo digo con una sonrisa) porque es una mujer muy sensible y muy inteligente a la vez. Con una personalidad muy fuerte (no la quieran ver enojada) y una espiritualidad muy profunda, capaz de mover montañas, Laura apareció en mi vida como aparecieron la mayoría de mis amigas: de golpe y sin preguntar.

En ese tiempo, trabajaba en el Ejército y ella se presentó en mi oficina con unos tacos negros altísimos (que a mí me hubieran dado vértigo), pollera súper formal negra y una seguridad de cirujano. Yo pensé "¿y ésta quién es? no me la banco".

El tiempo me confirmó eso de "las apariencias engañan". Sí, pensaron bien: nos volvimos amigas. Y más tarde le conté sobre la "primera impresión" y nos reímos a carcajadas.

En el trabajo, nos escapábamos la una a la oficina de la otra para charlar. Por lo general, iba yo a la de ella y hablábamos de libros, hadas, fantasmas, el más allá, pero también de hombres, del laburo, de las personas con las que no nos llevábamos bien, de nuestras inquietudes personales, de nuestros miedos. (¿Dije mucho "nuestros/as"?) Las charlas que teníamos merecían por completo ser llamadas "charlas de amigas".

Teníamos mucho en común, una de esas cosas que nos unía era el gusto por la lectura y la escritura. Laura escribía y muy bien. Un par de veces me dio sus textos para leer y me encantaron. Describía con mucha precisión las atmósferas, los sentimientos, los personajes. Era un enorme gusto leerla. Pero, por lo general, decía que le daba vergüenza. Veía cómo se debatía entre guardar sus textos para sí y querer publicarlos. En esos tiempos, ganaba la primera opción.

Las ocupaciones y los meandros de la vida nos separaron un poco. Pero sólo a nivel laboral. Por fotos o mails y algo salteado, ella y yo seguimos enterándonos de lo que nos pasaba. Mientras tanto nació el pequeño Elías, que vi por última vez en la panza, y yo me fui a vivir con Sergio, a quien ella nunca conoció. Muchas cosas pasaron, menos la amistad.

Hace unos días me llegó un correo electrónico de Laura. Ahora tiene un blog. Y me alegró tanto tanto que Lechu, como le decía a Lau en aquellos tiempos (yo era Rani), que no puedo más que compartirlo con ustedes.

Los invito a que se den una vueltita por el Blog de Laura. No tiene desperdicio.

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