martes, 26 de junio de 2007

Uno de Sergio

Me llena de orgullo compartir este poema con ustedes, que significa mucho para mí porque lo escribió Sergio, mi pareja.

Otoño
Cortina de agua que se mezcla
con remolinos de hojas ya secas,
que resisten flotando en el aire.
Lo que parece frío asoma,
y las mangas cortas se vuelven más cortas.
El otoño tardío entra de golpe y a la fuerza.
¡Qué bueno! Estarás allí para abrazarme cuando llegue.

lunes, 25 de junio de 2007

Todos los caminos llevan a Dante

Hoy a la mañana vi,en Ciudad Abierta (canal 80), diez minutos de un reportaje a la poeta argentina Leonor Silvestri, quien mostraba a cámara un tatuaje que tenía en la espalda: "Omnia mea mecum sunt", una frase de Séneca.

La frase me dejó pensando en los clásicos. Varía tanto este concepto de un poeta a otro que me pregunté: ¿cuáles son mis clásicos? Inmediatamente, pensé en Dante.

Tuve el honor de estudiar La Divina Commedia con Daniel Capano en la Universidad del Salvador. También asistí a su Lectura Dantis en la Asociación Dante Alighieri de Buenos Aires, en la sede de la calle Tucumán.

Para quienes no lo conocen, es una eminencia en literatura italiana. Estudiar con él era como estudiar literatura inglesa con Borges. Lo recuerdo recitando en italiano los versos del altissimo poeta...

Aquí les dejo, entonces, unos versos del canto III del Infierno de la Divina Commedia: Dante y Virgilio llegan a la puerta del Infierno, sobre la que se lee la siguiente inscripción:

"Per me si va ne la città dolente,
per me si va ne l'etterno dolore,
per me si va tra la perduta gente.

Giustizia mosse il mio alto fattore;
fecemi la divina podestate,
la somma sapïenza e 'l primo amore.

Dinanzi a me non fuor cose create
se non etterne, e io etterno duro.
Lasciate ogni speranza, voi ch'intrate".

viernes, 22 de junio de 2007

Fermín Estrella Gutiérrez: Tarde y nieve



Diez grados bajo cero. El auto va mordiendo
la manzana de nieve.
El camino está blanco,
los pinos abren sus manos encrespadas
para la limosna del cielo.
Y las casas de piedra,
y las flores de cuatro pétalos de los molinos,
y los campos cercados,
hundidos están
en el silencio, en la nieve.
En un recodo, un pueblo,
cruzado por la herida transversal de la calle.
Y filas zigzagueantes de muchachos que vienen de los bosques
en esquís raudos como flechas.
En alto los bastones, son bandadas de pájaros
en la nieve sin mancha.
Nieve y pinos. Vuelo de voces claras,
y nubes de ceniza, allá, en lo alto,
y el látigo del viento
que restalla en el aire.

Fuente: Fermín Estrella Gutiérrez, Antología poética, Ed. Losada, 1963, p. 47.

jueves, 21 de junio de 2007

Después de escribir

La sensación que me deja el poema recién escrito es bastante parecida a cuando, después de estar parada cuarenta y cinco minutos en un colectivo lleno, puedo sentarme. Después paso por el enamoramiento. Éste es mi mejor poema, pienso. Claro que a los tres o cuatro días la perspectiva cambia y estoy más del lado de prenderlo fuego que de conservarlo.

Y así queda el poema, casi olvidado hasta que un día se me ocurre corregirlo, sacarle lustre y reconciliarme con él.

Niebla

La tierra se diluye,
escapa,
hundida en la blanca ceguera
de la bruma.

08 Feb 03

miércoles, 20 de junio de 2007

paraguas


Techito frágil y portátil
hecho de liviandad y de odio al agua
te empuño como un sable.
Así venzo
de una estocada
la primavera acuática y gris que cae del cielo.


Escrito el 12 Oct 04.

viernes, 15 de junio de 2007

Titular

Titular es un arte. Se sabe que un mal título puede tirar tierra encima a un poema sólo con las dos o tres palabras que lo componen.

Está bien. Pero ¿quién dice que es obligatorio titular?

Algunos poetas le escaparon a la espada de Damocles que es titular simplemente identificando con números romanos sus poemas. Ahí está Neruda, por ejemplo, con sus sonetos.

En Poetas tras el arca, mis poemas destitulados se vieron obligados a llevar nombre. Y, negada como estaba a los títulos y a los números romanos, les puse letras. Lo acepto, fue una salida sospechosamente parecida a ponerles un número. Pero fue también una forma de ponerles un título neutro, casi vacío, que no les cambiara la esencia.

Titular es obligatorio: ¿mito o elección? Me inclino más por esto último.

Año nuevo


Un ciclo más de la tierra
que se come al hombre lentamente
que espera paciente
para devorarlo.

Y hace más calor que antes
para esta época.
Una cacerola es la tierra
de agua hirviendo.

Un ciclo más
los niños corren ingenuos
y nosotros
ponemos estrellas en el cielo.
Hacemos ruido
para tapar el llanto.


02 Ene 07

Nicanor Parra: Versos del antipoeta

Nicanor Parra, el poeta chileno, escribió estos versos sobre la poesía, tan atinados como una flecha en un blanco.

La montaña rusa
Durante medio siglo
La poesía fue
El paraíso del tonto solemne.
Hasta que vine yo
Y me instalé con mi montaña rusa.
Suban, si les parece.
Claro que yo no respondo si bajan
Echando sangre por boca y narices.
De Versos de salón (Santiago, Nascimento, 1962).

Si se quedaron con ganas, visiten http://www.nicanorparra.uchile.cl.

martes, 12 de junio de 2007

El grito

Adónde me lleva esta angustia
este incendiado cielo mío.
Adónde me lleva.
Por qué tu mirada no me rescata
y nunca llegan tus manos a tocarme
a calmar
la ahogada tarde que me oprime.
Hasta cuándo soportaré esta ausencia.
Hasta cuándo en este puente inmenso
me tomaré la cabeza,
rojo el cielo,
y quemaré mi garganta con el grito.


Nota: Antes había titulado este poema Munch, pero la referencia era demasiado evidente. Finalmente, me decidí por el nombre del cuadro. Esta versión es de agosto de 2004.

a

Es posible que un poema se comporte.

Pero yo los prefiero

subidos al árbol de mi soledad,
bamboleando las piernas,
altaneros,
para que desde allí
les arrojen palabras a los paseantes.

07 Feb 03

lunes, 11 de junio de 2007

viernes, 8 de junio de 2007

Primer avistaje

Veo pájaros y me dicen que hay tierra cerca. ¿Será tierra fértil, jungla o desierto? A todo me animo: podré desembarcar mi poesía, y eso es lo que cuenta.

Veo pájaros.

Adivino tierra para mis versos.

Caperucita




Me gusta el fresco de las plazas
a la noche.
Sentada en un banco
me abandono en esta humedad verde
casi negra.
Si no pasan autos
por un momento me siento
asustada
y soy Caperucita
a la espera del lobo.

Sí, me gusta esto. Pero
los bosques ya no son lo que eran antes.
Hoy el hombre los ha domesticado.
Y las bestias pasean con correa
el lobo pide su paseo diario.

Sin embargo, el fresco
este fresco que penetra y cala huesos
sigue intacto, indómito y eterno
sigue virgen en el verde de los árboles.

19 Mar 06