jueves, 22 de noviembre de 2007

El libro en mi mesita de luz: El inimitable Jeeves

Hace años leí una novelita divertidísima de P. G. Wodehouse, Guapo, rico y distinguido. Si bien leí una traducción y es cierto ese refrán italiano que dice "traduttore, tradittore" (traductor: traidor), el lenguaje y el humor genial del autor trascienden las diferencias culturales y de idioma.

Aquel libro de la editorial Anagrama no sólo me gustó por la historia de enredo y por hacerme reír a carcajadas (cosa difícil realmente), además los personajes eran elegantes, con garbo y estilo. Sí, debo admitirlo me gustan la moda, la elegancia y el buen gusto. Y me gusta también encontrarme con personajes con estas características, con un pequeño toque superficial.

El caso es que ayer, tras hacer mis trámites de empresaria por el centro, pasé por la librería Zivals, una librería que me da gusto visitar siempre que tengo la oportunidad. Es que un buen porcentaje de mis libros provino de allí.
Tentada nuevamente, entré y busqué alguna novedad en poesía. Pero ningún título me llamó especialmente. Casi había abandonado la esperanza de conseguir algo bueno, cuando llegué a la mesa donde estaban las novelas de Anagrama. Miré de reojo, tratando de esquivar a un muchacho que estaba viendo la mesa de al lado, y unas letras me llamaron la atención. El libro decía "Wodehouse". ¿De dónde conocía yo ese apellido? Entonces recordé, tomé el ejemplar de El inimitable Jeeves y fui a la caja.

Ayer lo empecé y no puedo parar de leer: Wodehouse es buen pagador. Tenía un buen panorama para hoy porque iba a haber un corte de luz por la zona donde trabajo, y vine a trabajar con la plácida idea de darme una panzada de la prosa de Wodehouse durante la mañana, qué mejor que eso. Pero no hubo corte, por lo que tendré que esperar.

Ah, qué ansiedad. Devoré lo que pude durante mi hora de almuerzo y los dejé a Bingo Little y a Bertie en el medio de un embrollo... No veo la hora de seguir leyendo.

Sí, definitivamente la carrera de Letras no logró aniquilar mi pasión por la lectura. Brindo por ello.

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