lunes, 22 de octubre de 2007

Reseña: Después de vos, de Leonor Silvestri

Poesía
Después de vos
Leonor Silvestri
Ardiente Claridad
27 páginas

Después de vos habla del amor, de una ausencia, de lo quedó después. El después de una persona, que ahora es inasible. Ese vos se escabulle en los versos, aparece casi desdibujado y no se lo nombra, pero está, y su falta es tan dolorosa que sólo se puede hablar de él por medio de tres gatos: Alí, Anita y Blanquita.

Silvestri distrae de lo otro poniendo el foco en los felinos. Toma distancia o se acerca al lector, según el poema. El pronombre vos es, por momentos, uno de los gatos: “cómo me subyuga verte dormir”, “no Blanquita no / vos nadaste”, “cuando llegaste a mí no me di cuenta / me habías adoptado”; por momentos, la voz de la poeta es la del gato: “me quedo por vos”; por momentos, es el ser amado: “esa paciente insistencia asiática / ese constante reclamo de afecto / llena los espacios que quedaron / después de vos”.

Quien ame los gatos va a enamorarse de este libro. En cada página, hay una atinada y fresca caracterización del “mínimo tigre de salón” al que le había cantado Neruda. Ellos son libres, independientes, no hacen caso a las imposiciones laborales, eligen a sus compañeros en la vida, exigen amor y son la ardiente claridad en las noches. Son “anticonejos / el tiempo no los apremia”. La poeta deja traslucir su deseo de ser lo que ellos; confiesa: “más pudiera yo ser Anita” y finalmente profetiza: “todos seremos gatos”.

Hay tres voces en el libro: Silvestri en español, Silvestri en inglés (cada poema está autotraducido) y Lancellotti, con sus ilustraciones. Así se crea un espacio nuevo, que es más que una suma de dibujos, inglés y español. En Después de vos, las tres voces se entrecruzan, se potencian, se vuelven una y cantan. Aunque debería decir: “ronronean”.

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