lunes, 6 de agosto de 2007

Spam y poesía

Odio el spam. Me mandan mails intentando convencerme de comprar un cuchuflito que sirve (dicen) para cocinar; otros días quieren que me decida a agrandarme el pene (y no lo duden, ¡soy mujer!); otros días apelan a mi solidaridad y quieren que reenvíe ese mail a todos mis contactos... Insisten, día tras día. Se ponen insoportables los días de semana. A toda costa, quieren venderme viajes, pastillas, aparatos.

De la millonada de mensajes, ni uno solo me ofreció un CD de poemas o servicios de juglar a domicilio. Ni uno solo. "La poesía no vende", dice el lugar común. Pero ¿es cierto? Yo creo, más bien, que la poesía no se vende. Son cosas distintas.

Para pensar, ¿no?

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